Política

Los 25 países de la UE establecen las bases de su relación con Rusia

La llegada de la UE a la misma frontera rusa ha propiciado que las relaciones entre las dos potencias se intensifiquen.

Acuerdo
La ampliación europea, que será efectiva el próximo sábado 1 de mayo, ha
colocado a Rusia en una posición delicada. El propio gobierno ruso ya ha
manifestado en algunas ocasiones que, después de perder el control político de
países como Estonia, Lituania y Estonia (la primeras ex repúblicas soviéticas
que ingresarán en la UE) temen también que se rompan los lazos culturales con
ellas.

En este contexto, y como culminación de unas negociaciones que
comenzaron hace un año, el pasado miércoles la UE y Rusia firmaron en Luxemburgo
un nuevo acuerdo de cooperación bilateral que igualará a los Veinticinco en sus
relaciones con el país ruso. Este acuerdo evita una potencial crisis justo antes
de la expansión de la UE.

El propio Putin, manifestó en el último
encuentro mantenido en Moscú con el presidente de la Comisión Europea, Romano
Prodi, que “el diálogo actual entre la UE y Rusia transcurre dentro de un
formato no ordinario de nuestras relaciones” lo que viene a significar que el
ingreso inminente de los países ex soviéticos a los organismos europeos creaba
una situación especialmente preocupante para Rusia.

Puntos de interés

Hasta este momento, los
actuales miembros de la Unión Europea mantenían con el país transiberiano, unas
condiciones tarifarias diferentes a las de los nuevos socios. De esta manera,
los diez países entrantes imponían unas barreras comerciales del nueve por
ciento, y se comprometieron a bajarlas al cuatro por ciento con su ingreso en la
UE, lo que beneficia a Rusia.

Además, la Unión Europea quiso hacer notar
que, desde el 1 de mayo, las actuales medidas de protección a las importaciones
de los nuevos miembros, dejarán de aplicarse en el caso de
Rusia. 

Pese a esta circunstancia, el gobierno ruso se negó, en
un principio a firmar el protocolo ya que mantenía que la inclusión de los diez
mercados en el entorno de la UE perjudicaría gravemente a sus exportaciones
tradicionales con estos países.

Para salvar este escollo, la Unión
Europea aceptó que las exportaciones rusas de aluminio sin aleación a Hungría
sufran un progresivo alineamiento con las tarifas comunes de la UE hasta el 1 de
mayo de 2007.

Además, la UE permitirá que los inversores rusos se
beneficien de garantías adicionales para ciertos productos de acero en dos
centros de procesamiento situados en Letonia y Lituania. Esto supondrá un
incremento de las exportaciones rusas al acero al mercado europeo en 438.000
toneladas hasta finales de este año 2004.

Asuntos pendientes

A pesar de estos acuerdos,
todavía quedan algunos asuntos pendientes. Así, todavía está por determinar la
adhesión de Rusia al protocolo de Kyoto, aspecto que puede quedar resuelto de
manera definitiva en 2005.

Con respecto al respaldo de la Unión Europea
para que Rusia ingrese en la Organización Mundial del Comercio (OMC), ambas
potencias tienen previsto adelantar deliberaciones previas, pero este asunto no
se tratará en profundidad hasta la cumbre rusoeuropea que se celebrará en mayo.


También está pendiente la admisión, por parte de Rusia, de compañías
europeas en los mercados de gas. En contrapartida a este punto, la UE podría
hacer lo mismo en lo referente a los mercados de fluido eléctrico
europeo.

Otra preocupación de los rusos es la exigencia de la UE para que
Rusia adapte, en el mercado interno, sus tarifas de servicio eléctrico, gas y
petróleo a los niveles rusos de exportación, como condición para su admisión en
los mercados europeos.

Se trata de un problema verdaderamente serio, ya
que la economía rusa no es totalmente de mercado al estilo occidental, los
salarios son aún muy bajos y se compensan con tarifas y subsidios instaurados
desde las épocas del comunismo, que muy difícilmente se pueden cambiar sin
causar un caos económico y un notable malestar social.

Además, la UE pide
a Rusia la liberalización de los mercados aseguradores, bancarios y de las
telecomunicaciones, y la reducción de los impuestos de aduanas para automóviles
y técnica europea de aviación.

Estos asuntos, entre otros, comenzaron a
debatirse en la cumbre que ambos países celebraron en San
Petesburgo
en mayo de 2003 con motivo de la celebración del 300 aniversario
de la creación de dicha ciudad.

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