La administración Bush entra en la recta final de su mandato y presentan ante El Congreso el último proyecto de presupuesto; presupuesto que por su tamaño y asignación de recursos esta generando mucha polémica.
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Martes, 21 de julio 2026

La administración Bush entra en la recta final de su mandato y presentan ante El Congreso el último proyecto de presupuesto; presupuesto que por su tamaño y asignación de recursos esta generando mucha polémica.
Gabriel Sanchez Zinny
Mientras Washington y el resto de Estados Unidos están enfocados en las intensas primarias de ambos partidos, la Administración Bush presentó al Congreso el último proyecto de presupuesto de su presidencia, que entraría en vigencia en Octubre del presente año, el comienzo del año fiscal 2009 en Estados Unidos. Un presupuesto federal que por su tamaño, 3.1 trillones de dólares, algo casi inimaginable en términos materiales, y la asignación de prioridades y recursos, está generando gran controversia, tanto en la mayoría demócrata en el Congreso como en los propios republicanos.
El presidente Bush presentó el presupuesto en la Casa Blanca en un dispositivo electrónico del tamaño de una pantalla de PC, no impreso en forma de libro como solía enviarse al Congreso, haciendo alusión a que ” ahorraba papel, árboles y dinero…”. Paradójicamente, comentaban analistas en Washington, el presupuesto estima un déficit de $410 billones para el 2008, y de $407 billones para el año 2009.
El presupuesto incluye un gran aumento en el gasto en defensa, de 36 mil millones de dólares con respecto al año pasado, que incluye el total de 70 mil millones que se destinaran a Afganistán e Irak el año entrante. Busca a su vez hacer permanente la reducción de impuestos que implementó el Presidente en el 2002, y promueve una disminución del gasto en varios programas domésticos, que produjo un especial rechazo entre los demócratas.
En particular, propone un aumento de 1% en los programas discrecionales que no incluyen seguridad, y luego congela este gasto por los próximos cuatro años. Este congelamiento es parte del compromiso que hizo el Presidente Bush por suprimir el déficit fiscal en 2012. De acuerdo al presupuesto, en ese año el gobierno tendría un superávit de $48 billones. Sin embargo, el Center for Budget and Policy Priorities, un instituto de investigación en Washington, sugiere que tomando en cuenta la disminución en los pronósticos de crecimiento económico y recaudación, ese año Estados Unidos todavía enfrentará un déficit de 118 billones de dólares.
La propuesta de la Casa Blanca esta generando particular discusión ya que las decisiones de políticas que se financien continuarán las prioridades del Presidente Bush más allá de su mandato, que termina en Enero del 2009. Varios congresistas demócratas están amenazando con extender el presupuesto actual por unos meses, en caso de no llegar a un acuerdo, hasta poder negociar otro con un nuevo presidente, que esperan sea de su partido. El Senador Harry Reid, líder de la mayoría demócrata, señala que “este año el presidente Bush no podrá presionarnos, o simplemente esperaremos a que Clinton o Obama asuman la presidencia para definir el nuevo presupuesto….”
La campaña presidencial también esta interfiriendo en la discusión del presupuesto, por un lado porque los Senadores demócratas buscando la nominación de su partido están mostrándose especialmente opuestos a la mayoría de las prioridades incluidas en el presupuesto, y porque la atención de los medios y grupos de interés esta en los primarias presidenciales.
Otra complicación se debe al calendario de las internas de ambos partidos, ya que la pequeña diferencia demócrata en el Senado (51-49) hace necesaria la presencia de los dos Senadores en campaña, Barack Obama y Hillary Clinton, para lograr una mayoría. “Necesitamos cada uno de los votos”, sostenían representantes del partido demócrata.
El presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado Kent Conrad, y su contraparte en la Cámara de Representantes, John Spratt aprovecharon para hacer una crítica al historial fiscal del presidente, afirmando que “cuando el presidente Bush asumió su mandato, la deuda externa era de 5.7 trillones de dólares, y en solo 7 años, esta ha aumentado a 9.2 trillones”. Vaya legado para el presidente de un partido que solía defender un estado pequeño y políticas fiscales conservadoras.
Gabriel Sanchez Zinny
Senior Fellows Atlas Foundation
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