Política

Los ataques terroristas se suceden en Irak, mientras EEUU reitera que no se retirará de la zona

Sólo faltan 10 días para que Irak celebre sus elecciones y la situación de violencia lejos de mejorar, empeora día a día. Ayer murieron unas 30 personas en cinco ataques con coche bomba.

ANTES DE LAS ELECCIONES
A 10 días de la celebración de las elecciones legislativas en Irak, las noticias
sobre atentados de diversa índole se suceden día a día como una macabra rutina.
Así, ayer se registraron cinco atentados con coche bomba ayer en diferentes
puntos de la ciudad de Bagdad que han dejado un balance de 27 muertos (al cierre
de esta edición).

El grupo del prófugo jordano Abu Musab al Zarqawi,
considerado dirigente de Al Qaeda en Iraq, se atribuyó la autoría de tres de los
coches bomba, según anunciaron en su página web.

Los cinco objetivos

La embajada de Australia y
una comisaría en el centro de la ciudad han sido los principales objetivos del
ataque. Al sur de la capital, en la zona bajo mando polaco un coche estalló y la
explosión mató a un policía e hirió a otros dos, según indicaron fuentes
militares en Varsovia.

Un tercer coche bomba estalló después en Bagdad
contra la base militar de Al Muzana y mató a dos civiles y un soldado iraquí. Al
Muzana, una antigua base aérea sita a la entrada del barrio de Al Mansur, sirve
como centro de reclutamiento militar y policial, y asimismo como centro de pago
de salarios y pensiones para los militares.

El cuarto coche bomba
estalló junto al aeropuerto internacional de Bagdad y causó la muerte de dos
guardias, según el comunicado militar estadounidense.

El teniente
coronel estadounidense James Hutton, de la Primera División de Caballería en
Bagdad, señaló en el comunicado que “toda pérdida de vidas es trágica, pero
podía haber sido mucho peor”, ya que según él todos los coches bomba,
aparentemente conducidos por suicidas, no pudieron alcanzar sus verdaderos
objetivos.

Rutinas conocidas

El
atentado más grave fue el ocurrido junto a la comisaría de la céntrica plaza de
Al Andalus, pues según un comunicado militar estadounidense causó 18 muertos,
entre ellos cinco agentes de policía que se preparaban para iniciar sus
patrullas diurnas.

A tenor de lo declarado por algunos testigos, el
vehículo, conducido por un suicida, sabía perfectamente a donde dirigirse y
parecía conocer muy bien las rutinas de los agentes. De hecho, la comisaría de
Al Andalus está fuertemente protegida por barreras de hormigón, y el suicida
lanzó su coche no contra la comisaría, sino contra la cafetería donde los
policías acostumbran a desayunar antes de salir de patrulla.

Poco antes,
otro vehículo cargado con explosivos había hecho explosión en las cercanías de
la embajada de Australia, en el barrio de Jadriya, también en el centro de
Bagdad, donde murieron tres personas y siete más resultaron heridas, tres de
ellas de gravedad, según explicó el capitán de policía Hatem Hamid.

Las
comisarías y centros militares son uno de los objetivos más atacados por los
grupos insurgentes, que han desatado una creciente campaña de violencia conforme
se acerca la fecha de los comicios legislativos del próximo 30 de enero.


Ya fuera de la capital, otro coche bomba estalló a unos 80 kilómetros al
sur, cerca de la ciudad de Hilla, y mató a un policía iraquí, según informó el
mando polaco, que tiene a su cargo la seguridad en la zona, sin dar más
detalles.

Temor de cara a las
elecciones

Así las cosas, todas las fronteras y accesos a Irak por
tierra, mar y aire quedarán cerrados dos días antes de las elecciones, según
anunció el Gobierno interino del país el martes ante el incremento de la
violencia.

Además, se prohibirá durante el mismo periodo la circulación
de todo vehículo que carezca de los permisos oficiales para evitar los
atentados. Esta es la segunda vez que el Gobierno interino cierra la frontera
con los países vecinos en los últimos tres meses.

Las elecciones se celebrarán

A pesar de que
algunas voces han pedido que se retrasen las elecciones y a la ola de atentados
que está asolando el país, el primer ministro iraquí, Iyad Allawi, y los Estados
Unidos dicen que las elecciones deben celebrarse según lo previsto, pese a los
llamamientos de muchos políticos suníes a un retraso para tratar de obtener el
apoyo suní para la consulta que elegirá a la Asamblea Nacional.

La
mayoría chií, que conforma el 60% de los iraquíes, está ansiosa por que las
elecciones se celebren, puesto que, probablemente, obtendrán una posición
dominante tras años de opresión durante el mandato de Sadam Husein.

Pero
muchos suníes, que constituían el núcleo duro de la clase gobernante bajo el
mandato de Sadam, dicen que la insurgencia en el corazón suní de Irak
imposibilitará celebrar elecciones significativas en algunas zonas. Varios
partidos suníes han dicho que boicotearán las elecciones a menos que sean
postergadas.

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