Política

Los continuos escándalos acechan a la figura del secretario general de la ONU

Un informe de la Heritage Foundation lo acorrala y pide su dimisión: “Es inapropiado para la organización que siga en el puesto cuando su propia credibilidad está en cuestión”, afirma el documento.

LA CONTINUIDAD DE Kofi Annan PENDE DE UN HILO
La fundación Heritage, que asesora a la Casa Blanca en materia de Política Exterior, ha redactado dos informes en los que hace contundentes recomendaciones a Washington tras la polémica suscitada por las intervenciones del secretario general de la ONU, declarando ilegal la intervención en Irak y criticando la operación en Faluya.

“Es inapropiado para la organización que siga en el puesto cuando su propia credibilidad está en cuestión”, afirma. La fundación insiste en que su imagen está “gravemente dañada” por el escándalo y se pregunta si “hizo oídos sordos deliberadamente ante la dispersión de la corrupción y el fraude”.

“Esto, combinado con su fracaso sobre Irak, su falta de compromiso contra el terrorismo y su pérdida de credibilidad como una figura neutral, representa un motivo poderoso como para que suspenda sus funciones mientras la investigación esté abierta”, remacha. La fundación dice que las últimas intervenciones son “sermones” que ayudan a la causa “de los terroristas más bárbaros” y advierte de que se producen en un momento “crítico para el futuro de Irak”.

Esta situación ha ensombrecido el bienio final de su mandato, si bien algunos sectores críticos han comenzado a sugerir la posibilidad de una salida anticipada que permita cerrar la crisis de credibilidad de la ONU.

Todo ello ocurre en un momento en que se está debatiendo una reforma integral de las Naciones Unidas que se basará en un informe que darán a conocer próximamente un panel de expertos.

La situación ahora no es nada fácil para Annan, quien hace sólo unos días tuvo que lidiar con la moción de confianza formulada por el personal de la ONU en Nueva York contra el personal directivo de la organización.

A ello se unen las críticas por haber cerrado sin cargos la investigación del presunto acoso sexual del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Rudd Lubbers, contra una de sus subordinadas, y las tensiones generadas por el papel de la ONU en Irak.

Estas presiones han hecho que Annan afronte en una posición de vulnerabilidad las acusaciones de corrupción en el programa “Petróleo por Alimentos”, para muchos el mayor escándalo de la historia de la ONU.

Este programa fue ideado para que Irak pudiera vender petróleo a cambio de comprar bienes de primera necesidad durante el embargo, lo que permitió movilizar en siete años recursos por importe de 46.000 millones de dólares.

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