La moneda única cotizó esta semana en zona de máximos históricos, hasta llegar a 1,3385 dólares, fijando un nuevo récord. El Banco Central de Europa decidió mantener invariable su tasa de interés.
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Jueves, 19 de febrero 2026
La moneda única cotizó esta semana en zona de máximos históricos, hasta llegar a 1,3385 dólares, fijando un nuevo récord. El Banco Central de Europa decidió mantener invariable su tasa de interés.
Política monetaria europea
El Banco Central de Europa decidió mantener invariable su tasa de interés en su reunión del jueves, como reacción a los comentarios adversos de su presidente Jean Claude Trichet, que calificó de “brutal” el alza récord del euro con respecto al dólar.
Tal como se había previsto, el consejo de gobernadores de 18 miembros del banco dejó invariable el índice del 2%, en que ha estado desde junio del 2003.
Muchos economistas habían pronosticado que el banco iba a esperar hasta el 2005 para aumentar la tasa de interés a fin de evitar la inflación en momentos en que la economía europea mantiene un ritmo de crecimiento.
La decisión del banco central deja entrever las declaraciones que podría dar Trichet en una conferencia en la tarde del viernes. El funcionario ha suscitado controversias por su posición sobre un euro fuerte ante el dólar y su punto de vista sobre el crecimiento económico. El euro volvió a marcar alza histórica el jueves al iniciarse las operaciones cambiarias, en 1,3383 dólares.
La debilidad del dólar ante el euro preocupa a los europeos que temen que podría provocar un estancamiento de la moderada recuperación económica de Europa al encarecer sus exportaciones ante la competencia extranjera.
Trichet calificó la marcada alza del dólar como “brutal” e “inoportuna”. Pero los mercados cambiarios sólo han fortalecido al euro.
Algunos economistas afirman que los inversionistas del mercado parecen dispuestos a poner a prueba a Trichet. Si éste está dispuesto a respaldar sus palabras con hechos, tales como, usar las reservas bancarias para comprar dólares e impulsar el nivel de la moneda estadounidense, posiblemente con la cooperación del Banco de Japón.
Cualquier intervención es probable que se realice al margen de Estados Unidos. Mientras que un dólar débil es perjudicial para la economía de Europa, beneficia las exportaciones de Estados Unidos y la economía en conjunto, por lo cual el presidente George W. Bush no se ha visto motivado a corregir ese desequilibrio, aunque el gobierno ha seguido diciendo que tiene una “política de un dólar sólido”.
Las consecuencias de un dólar debilitado para los estadounidenses se traduce en vacaciones más costosas en Europa y en la adquisición de productos importados. Asimismo, dificulta la vida de los estadounidenses en el extranjero, y el mando militar de Estados Unidos anunció esta semana que la tropa emplazada en Europa recibirá un incremento del 31% a fin de compensar el costo de la vida.
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