El ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha afirmado que los diez detenidos en la operación desarrollada por la Guardia Civil en Alicante, Granada y Murcia constituían una célula para la financiación y el apoyo logístico del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate
La Guardia Civil seguía la pista de los terroristas hacía diez meses
En una rueda de prensa para explicar los detalles de esta operación, en la que llevaba trabajando la Guardia Civil más de diez meses, el ministro explicó que este grupo salafista argelino está vinculado a la red terrorista de Al Qaeda.
Para financiar las actividades del grupo, los detenidos se dedicaban, entre otras actividades, a la delincuencia común, el tráfico de drogas y la falsificación de documentos, señaló Alonso, quien añadió que se han practicado una decena de registros en los que se ha hallado material informático, abundante documentación, droga y unos 35.000 euros en metálico.
Un taller y un locutorio
Cuatro de los diez detenidos, a falta de información sobre los seis restantes, tenían trabajos convencionales. Incluso dos de ellos regentaban negocios de los que los otros dos eran empleados.
En Granada, en el barrio de la Cartuja, uno de los detenidos es propietario de un taller de reparación de vehículos. El otro detenido, también de origen árabe, es uno de los trabajadores del taller.
En Alicante, dos de los detenidos fueron trasladados a un locutorio y un bar contiguo mientras la Guardia Civil realizaba un registro. Todo apunta a que ambos desarrollaban una actividad profesional en estos locales.
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