América, Política

Los Hermanos Castro y José Luis Rodriguez Zapatero

sólo aquellos que aceptan irse de Cuba salen en libertad, lo que es una nueva violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Desde hace rato parece claro que, en el fondo, José Luis Rodríguez Zapatero admira a Fidel y Raúl Castro y que, en cuanto puede, corre velozmente en su ayuda. Con bastante prescindencia de si en Cuba se violan, o no, los derechos humanos. Para los Castro hay, en su concepción de “compañero de ruta”, otra unidad de medida. Distinta. Más flexible. “Manga ancha”, más bien. A ellos se les perdonan cosas gravísimas, que respecto de otros no se admiten siquiera. Por razones de coincidencias ideológicas y de visión del mundo, presumiblemente. O de contenido económico, quizás.
 
Ahora el Jefe del Gobierno español acaba de anunciar que las “últimas excarcelaciones” de presos de conciencia en Cuba son, cree él, un factor “positivo”. Por esto propone raudamente a la Unión Europea que “reflexione” sobre la actual posición común de dureza adoptada respecto del régimen de La Habana. Y señaló que España (él, más bien) conseguirá cambiar la dureza actual vigente desde 1996, en función de la cual se exige a Cuba avances reales hacia la democracia y el respeto de los derechos humanos. El anuncio lo hizo al visitar Japón, aclarando que para esto usa de ariete a su Canciller, Miguel Ángel Moratinos.
 
Pero a los Castro, Zapatero les tiene realmente sin cuidado. Cuando les es útil lo usan. Sino, lo dejan. Y España también. Por esto manejan el proceso de liberación de presos políticos cubanos como les viene bien. Proceso que, recordemos, pusieron en marcha para tapar las consecuencias sumamente adversas de la muerte heroica del disidente Orlando Zapata, consecuencia de su huelga de hambre. Las que se sumaron a las del esfuerzo similar de otro disidente, Guillermo Fariñas. Porque esos dos casos generaron la repulsa del mundo entero, incluyendo sorpresivamente la de algunos intelectuales de izquierda que hasta entonces no habían manifestado objeción alguna respecto de los prisioneros de conciencia.
El proceso de liberación de los presos de conciencia sigue adelante, lentamente. Sólo 26 de los 75 disidentes encarcelados en la misma redada han sido hasta ahora liberados. Los demás siguen presos. Y, peor, sólo aquellos que aceptan irse de Cuba salen en libertad, lo que es una nueva violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los que no quieren abandonar su Patria y a sus familias siguen detenidos.

Pero lo peor no es precisamente eso. Los Castro, revirtiendo su marcha, acaban de volver a las andadas y han detenido a tres nuevos disidentes, por el delito de opinar distinto a ellos. Esta vez son: Luis Enrique Labrador Díaz, Eduardo Pérez Flores y Michel Rodríguez Ruiz. Sus nombres han sido anunciados por las propias Damas de Blanco. Están presos en cárceles de La Habana y en la provincia de Matanzas. Los tres pertenecen al Partido Cuba Independiente y Democrática, algo inaceptable en un país que sólo admite un partido único, el comunista.

Ocurre que en Cuba sigue presa la libertad. En su manifestación más evidente que es la libertad de opinión. La que naturalmente diferencia al hombre de los demás integrantes del reino animal. Y esto es lamentablemente lo que Zapatero parecería no querer ver.
 
 
Emilio J. Cárdenas  
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
 

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