El fallecimiento de Steve Jobs ha dejado huérfano al mundo de las nuevas tecnologías. Un cáncer que arrastraba desde años atrás, ha podido finalmente con uno de los grandes talentos que ha dado la informática. Tras de sí, deja un importante legado.
Infinidad de noticias, testimonios y reportajes que han servido para acercar su figura al gran público. Incluso su rival empresarial, Bill Gates, tuvo palabras de elogio para el fallecido.
“Echaré de menos intensamente a Steve. En el mundo raramente se a alguien quien ha tenido el profundo impacto que Steve ha causado, los efectos de eso serán percibidos por muchas generaciones en el futuro”; también palabras de agradecimiento por parte del Presidente de Walt Disney,
John Lasseter: “Steve vio el potencial de lo que Pixar podría ser antes que el resto de nosotros. Steve creyó en nuestro loco sueño de hacer películas animadas por ordenador. Siempre dijo que se trataba simplemente de ´hacerlo grandioso´” (La Razón). El País habla de él como un “revolucionario”, al que el mundo debe grandes inventos, de ahí que por ejemplo, El País, le dedique un reportaje titulado “se marcha el mago”.
Apple, para homenajearlo, ha cambiado la página web, pudiéndose leer que “
Apple ha perdido un genio visionario y creativo, y el mundo ha perdido un sorprendente ser humano. Quienes han tenido la suficiente fortuna de conocer y trabajar con Steve han perdido un querido amigo y un inspirador mentor. Steve deja atrás un compañía que solo él podía haber creado y su espíritu estará siempre en la fundación de Apple” (
ABC).
De la compañía que él dirigió,
La Vanguardia lanza un aviso que tendrá sus repercusiones en el futuro: “Apple, ante el desafío de sobrevivir a Steve Jobs”, añadiendo que
“Un legado que parece irrepetible y que podría jugar en contra de la compañía tecnológica en los años venideros.”
El diario El Mundo, a través de Sergio Rodríguez, le dedica un obituario titulado “
el ilusionista visionario”, rememorando su biografía personal y profesional y concluyendo así
“ni siquiera en el encuentro que mantuvo con el presidente de EEUU, Barack Obama, junto a un buen número de colegas se puso traje y corbata. Sus vaqueros, camiseta y jersey oscuros, con sus gafas de patilla fina, eran todos los adornos que este visionario ilusionista necesitaba para convertir un teléfono en una caja de magia repleta de sorprendentes trucos”.
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