Los obispos españoles han hecho pública su “Declaración ante la crisis moral y económica” en la que critican la Ley de Extranjería y la reforma a la Ley del Aborto. Advierten que las políticas antinatalistas del Gobierno tendrán repercusiones.
Declaración ante la crisis
La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha presentado en Madrid su “Declaración ante la crisis moral y económica” en la que advierte que las políticas antinatalistas tendrán repercusiones económicas en las futuras generaciones. La crisis económica la achacan a “la pérdida de valores morales”.
La declaración, aprobada en el transcurso de su última Asamblea Plenaria, destaca que “la falta de honradez, la codicia -raíz de todos los males- y la carencia de control de las estructuras financieras, potenciada por la economía globalizada” son causas de la crisis. Enseguida enumera entre las víctimas principales a las familias, sobre todo las numerosas, los jóvenes, desempleados, pequeños y medianos empresarios, agricultores y ganaderos e inmigrantes.
Ante la crisis, los mitrados españoles piden solidaridad con los más afectados porque, argumentan, “la pobreza y el desempleo degradan la dignidad del ser humano”. La actual situación económica, destacan, debe ser una ocasión de “discernimiento y de actuación esperanzada” para cada ser humano, para los responsables públicos y para las instituciones que puedan contribuir a una salida de ella.
La CEE señala que “es urgente un discernimiento sobre las decisiones de gasto tanto de los poderes públicos como de las familias y de cada uno en particular”. A lo largo de su declaración, los obispos arremeten contra dos de las leyes del Gobierno: la recién aprobada Ley de Extranjería y la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, en trámite parlamentario.
Sobre la primera, aseguran que “restringe derechos que afectan decisivamente a la dignidad (de los inmigrantes) como personas” y ante la segunda -que no citan directamente-, opinan que la aspiración ha de ser la de “lograr un desarrollo integral” que “requiere una renovación ética de la vida social y económica que tenga en cuenta el `derecho a la vida´”.
El objetivo de la Iglesia española al publicar esta declaración es “transmitir una palabra de aliento y de esperanza” y, a la vez, animar a los cristianos y a todos los hombres “a discernir el momento presente y a comprometerse con generosidad y solidaridad”.
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