Política

Los países andinos negocian un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos

Las expectativas de los países sudamericanos para esta ronda son de “prudente optimismo”. Esperan que poco a poco se cierren algunas mesas de negociación “para poder concentrarse en aquellas donde subyacen las mayores dificultades: agricultura y propiedad intelectual”.

Reticencias y optimismo ante el gran acuerdo
Más de 1.500 negociadores, empresarios y políticos de Colombia, Ecuador, Perú y
EE.UU. participarán en esta trascendental reunión, previa a la final que deberá
celebrarse en Washington el próximo mes.

Se espera que los delegados
aborden en esta ocasión los espinosos temas de propiedad intelectual y sector
agropecuario.

Las delegaciones las encabezan Regina Vargo, de EE.UU.,
Hernando José Gómez de Colombia, Cristian Espinosa de Ecuador y Pablo de la Flor
de Perú.

Los tres países sudamericanos pretenden mantener una sola línea
de negociación para defender sus intereses en la negociación con los
negociadores estadounidenses.

Rechazo a
propuestas


El principal negociador colombiano, Hernando José
Gómez, declaró que su equipo piensa rechazar las propuestas de sus colegas
estadounidenses de que la entrada de ropa, carros y piezas de auto usadas deben
ser permitidas libres de impuestos a Colombia.

Si aceptamos esa
propuesta, podríamos poner en peligro la industria textil y automovilística”,
expresó. Colombia exportó US$1,1000 millones de productos textiles en 2004.


La industria textil colombiana es una de las más poderosas en América
Latina. Genera unos 340.000 empleos directa e indirectamente.

Los países
andinos no desean abrir sus mercados a Estados Unidos mientras Washington siga
ofreciendo cuantiosos subsidios a su sector agrícola.

Protestas populares

El jefe de la policía de
Cartagena, coronel Mauricio Agudelo, dijo que esperaba la celebración de varias
marchas de protesta contra del TLC durante los días en que se celebre esta nueva
ronda de negociaciones.
Una gran manifestación fue convocada para este jueves
en Cartagena. El presidente de la Central Unitaria de Trabajo (CUT), Carlos
Rodríguez Díaz, indicó a la agencia de noticias EFE que ese mismo día se
celebrarán marchas de protesta contra el TLC en varias ciudades colombianas.


Sectores colombianos temen que un acuerdo de libre comercio signifique
una mayor importación de productos estadounidenses, como alimentos y textiles,
lo que podría lesionar la economía local. Se espera que el presidente Álvaro
Uribe, de convalecencia en Cartagena, visite a los delegados a mediados de esta
semana.

Si se llega a un tratado de libre comercio en la ronda final de
negociaciones en marzo, el acuerdo deberá ser ratificado por los respectivos
congresos de cada país. De concertarse este tratado, aumentaría a nueve el
número de países latinoamericanos con los que Estados Unidos tiene convenios de
libre comercio.

Nervios en
Colombia


Empresas que desde lejos se aprecian con ´buen músculo´
económico y financiero, como las del sector petroquímico, también andan con el
escapulario en la boca por la probabilidad de que se elimine de inmediato el
arancel para los productos que fabrican, por lo cual tendrían que enfrentar sin
posibilidad de éxito, según dicen, la competencia estadounidense.

Piden
que el desmonte arancelario sea a 10 años. Otro grupo de empresarios (grandes,
medianos y pequeños) presente en todas las actividades económicas es el de los
agentes comerciales, que han puesto el grito en el cielo -y a lo mejor se
decidieron a andar confesados desde ya- por la propuesta estadounidense y la
contrapropuesta colombiana sobre el tratamiento a la figura Agencia Comercial.


De acuerdo con lo conocido por el periódico “El Tiempo”, Colombia acepta
eliminar la prestación y la indemnización equitativa contemplada en esa figura
cuando las partes firmen un contrato de agencia comercial.

Aunque el
asunto se discutirá en Cartagena y el Gobierno ha advertido que la ´propuesta en
borrador´ puede tener cambios sustanciales, a muchos empresarios les preocupa la
que llaman muy débil posición del equipo negociador.

Los azucareros del
Valle mantienen su preocupación por la poca o ninguna receptividad
estadounidense a la propuesta de que abra su mercado al azúcar y a otros
productos de la cadena. Las preocupaciones de los palmicultores no son menores
por las “señales que ha dado el Gobierno de buscar mecanismos para remplazar el
sistema andino de franjas de precios”, dijo Jeans Mesa, presidente de Fedepalma.


El sistema de franjas eleva el arancel de un producto cuando su
cotización internacional baja, y viceversa. No es un esquema de protección sino
de estabilización de precios, indicó Mesa, quien agregó que “el Gobierno nos ha
dicho que tratará de defender la franja, pero que vayamos buscando alternativas,
y en nuestro caso simplemente no las hay”.

Los aseguradores tienen su
propia procesión: aunque están en desacuerdo con la concesión colombiana que
permitirá la compra de seguros del exterior a través de Internet, piden una
cláusula que equipare las cargas tributarias de Colombia y Estados Unidos.


Como los impuestos a las pólizas de seguros en Estados Unidos son
menores a los de Colombia, Fasecolda reclama que los compradores por Internet de
seguros de compañías estadounidenses paguen a la Dian esa diferencia.

En
medicamentos, el debate es de marca mayor, pues se trata de conciliar el interés
de las multinacionales del sector con el acceso de la población a medicinas de
calidad a precios razonables.
No se descarta un posible intercambio de
ofertas mejoradas en el campo industrial, de manera que cada parte satisfaga las
peticiones de la otra, de eliminación inmediata de aranceles.

Ecuador: le falta fuerza para exportar

Al Ecuador le
falta fuerza para exportar “El TLC (Tratado de Libre Comercio) es como un
vehículo que está cuesta abajo. Si nos ponemos al frente, nos arrolla y si
tratamos de detenerlo, nos arrastra”.

Esas palabras pronunciadas por el
diputado del Prian, Keneth Carrera, el pasado 17 de enero en una reunión con los
senadores estadounidenses Cristopher Dodd y Lincoln Chafee, buscaban calar entre
quienes siguen de cerca el proceso de negociación del Tratado con
EE.UU.

Esa preocupación se volvió a reflejar el pasado viernes en el
Banco Central del Ecuador (BCE). Con una ayuda memoria por escrito -que no tuvo
todos los datos requeridos- y con la presentación de láminas en Power Point, el
presidente del Directorio del BCE, Polibio Córdova, señaló que “Ecuador tiene
una dinámica exportadora insuficiente, porque no ha diversificado la oferta
exportable de sus productos”.

A esa conclusión llegó el funcionario
basado en el informe “Diagnóstico y recomendaciones de política para el Comercio
Exterior del Ecuador”, elaborado por el Banco. El estudio analiza la situación
exportadora nacional entre 1999 y el 2004. Establece que al país le hace falta
competitividad y productividad.

A decir de Córdova, eso se refleja en
que el país concentró su oferta exportadora en cinco productos: petróleo crudo,
banano, camarones, flores frescas y atunes. Mientras que el mercado mundial
demanda otro tipo de artículos, como cacao en grano, camarón, frutas,
hortalizas, entre otros.

No obstante, entre 1998 y el 2003, la
exportación de productos no tradicionales industrializados aumentó, como jugos y
conservas de frutas, enlatados de pescado, extractos y aceites vegetales,
elaborados de banano, etc.

El BCE añade que la alta dependencia de bienes
primarios en la exportación y la pérdida de participación en el mercado mundial
se explican porque el rendimiento del sector manufacturero ecuatoriano “es
bastante inferior al del promedio latinoamericano”.

En el 2001, el país
se ubicó en el puesto 12, entre 17, según el Índice de Rendimiento Industrial
Competitivo. Pese a esas deficiencias, Córdova opinó que Ecuador tiene “opciones
muy positivas” para entrar al TLC con EE.UU., si se desarrollan cientos de
productos en los cuales puede ser competitivo.

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