ETA ha llegado a utilizar hasta media tonelada de explosivos en otras dos ocasiones, una en noviembre de 1988 contra la sede de la Dirección General de la Guardia Civil en la calle de Guzmán el Bueno de Madrid, y la otra, un año después en un atentado contra la casa cuartel del instituto armado en la localidad alavesa de Llodio
Estas estimaciones contrastan con los primeros cálculos de las Fuerzas de Seguridad
Los técnicos de la Comunidad de Madrid calculan que la carga de la furgoneta que explotó en el aparcamiento de la T4 del aeropuerto de Barajas debía oscilar entre 500 y 800 kilos de explosivos, según el vicepresidente segundo y consejero madrileño de Justicia e Interior, Alfredo Prada.
Prada, que informó de estas estimaciones tras visitar el lugar del atentado, precisó que aún no se ha podido determinar con exactitud la composición ni cantidad de la carga, pero insistió en que el cálculo procede de la constatación de que con menos carga no sería posible que se produjera un derrumbe de esta naturaleza.
Estas estimaciones contrastan con los primeros cálculos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que estimaron la carga utilizada en unos 200 kilos de explosivos y ya suponía la mayor carga empleada por la banda terrorista en una acción criminal en los últimos 15 años.
ETA ha llegado a utilizar hasta media tonelada de explosivos en otras dos ocasiones, una en noviembre de 1988 contra la sede de la Dirección General de la Guardia Civil en la calle de Guzmán el Bueno de Madrid, y la otra, un año después en un atentado contra la casa cuartel del instituto armado en la localidad alavesa de Llodio.
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