Con un objetivo oficial (relanzar los lazos comerciales con los países africanos) y otro secundario pero no menos importante (buscar apoyos para lograr una buena posición en la ONU y la OMC), Lula continúa su gira africana. Después de Camerún, la segunda parada es Nigeria.
Recién llegado de Camerún, ahora se halla en Nigeria
Recién llegado de Camerún, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula de Silva ya
se encuentra en Nigeria, segunda parada de su gira africana, de la que espera
sacar un fortalecimiento de sus relaciones. Precisamente en Nigeria, Lula
celebrará su primera reunión con el presidente Olusegun Obasanjo, con quien se
vio ayer mismo poco después de bajar de su avión.
De esta manera, Lula y
Obasanjo continuaron sus conversaciones bilaterales con la intención de firmar
acuerdos conjuntos en materia agrícola y cultural. No en vano, las relaciones
entre ambos países fueron, según ha señalado el portavoz brasileño Glaucio
Nogueira Veloso, “muy intensas” durante la década de los 80 y ahora ambos
dirigentes buscan volver a estrechar sus lazos.
En su gira africana, que
pasa por Camerún, Ghana, Guinea Bissau y Senegal, además de por Nigeria, el
presidente brasileño pretende no sólo reforzar vínculos, sino además relanzar el
intercambio comercial con cada uno de ellos, puesto que el año pasado alcanzó
una cifra muy débil de 6.500 millones de dólares para toda África. Dicho y
hecho, Lula se ha puesto manos a la obra, se ha cogido el avión y se está dando
una gira por Africa para arreglar los desaguisados comerciales.
Pero
además de los propósitos económicos, Lula tiene otro objetivo que cumplir en su
visita africana. Acercar posturas entre Brasil y África de cara a las futuras
negociaciones en el seno de organizaciones internacionales como la ONU o la
Organización Mundial del Comercio (OMC). No es para menos. De hecho, la OMC
deberá elegir en mayo a su nuevo secretario general y el candidato brasileño,
Luiz Felipe de Seixas Correa, busca apoyos.
En cuanto a Naciones Unidas,
Lula tiene metido “entre ceja y ceja” conseguir que Brasil logre un asiento
permanente en el Consejo de Seguridad si, definitivamente, se lleva a cabo su
ampliación. Nunca se sabe, debe pensar el presidente brasileño, los apoyos
internacionales que uno puede necesitar.
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