El acuerdo entre los mandatarios Luis Inacio “Lula” da Silva y Evo Morales fue parte de una serie de siete convenios de cooperación entre los dos países en los campos de la agricultura, defensa y la cooperación técnica.
El jefe de Estado boliviano manifestó que “nunca faltará gas para Brasil”, poniendo así fin a las tensas relaciones que ambas naciones mantenían.
La brasileña Petrobrás congeló sus inversiones el 2006 cuando Morales anunció el plan de nacionalizar la cadena de producción de combustibles y exigió el paquete mayoritario en las operaciones de empresas extranjeras que explotan el gas natural boliviano.
Bolivia reclamaba el aumento del precio de los 26 millones de metros cúbicos diarios que la estatal brasileña Petrobras importa a 4,30 dólares a 5 dólares por millón de BTU.
De la discusión también se desprendió la aceptación por parte de la compañía privada Termo Cuiabá que importa 1,2 millones de metros cúbicos de gas boliviano al estado de Mato Grosso, de un aumento de precio de 285%, de 1,09 dólares a 4,20 dólares por millón de BTU (unidad térmica británica), informaron fuentes oficiales de ambos países.