El poeta y periodista cubano Raúl Rivero ha recibido ayer el Premio a la Tolerancia de la Comunidad de Madrid en un acto que se convirtió en un homenaje al pueblo cubano, a su lucha por la libertad y en un rechazo multitudinario al régimen “intolerante y tirano” que representa la dictadura Castrista.
La entrega del premio congregó a políticos, escritores e intelectuales
La entrega del premio a Raúl Rivero estuvo encabezado por la presidenta de la
Comunidad, Esperanza Aguirre, acompañada por la mayoría de los consejeros de su
Gobierno y congregó a políticos, escritores e intelectuales, entre ellos, el
presidente del PP, Mariano Rajoy; el presidente valenciano, Francisco Camps; la
concejala del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, o la portavoz socialista,
Trinidad Jiménez.
En el acto, que se prolongó durante casi hora media,
intervinieron la escritora cubana Zoé Valdés; el escritor peruano Mario Vargas
Llosa y el escritor chileno y premio Cervantes Jorge Edwards, que elogiaron la
valentía de Rivero y reclamaron la implicación internacional, sobre todo la de
los países que han vivido dictaduras para acabar con la “tiranía castrista” y
permitir que los cubanos recuperen la libertad.
El acto tuvo lugar en la
Real Casa de Correos y allí los escritores Zoe Valdés, Mario Vargas Llosa y
Jorge Edwards denunciaron la “tolerancia” hacia la dictadura que Fidel Castro
mantiene en la isla desde hace 46 años, cuando se gestó la revolución en la
“Granjita Siboney”. Vargas Llosa fue especialmente duro con el régimen
castrista, que condenó a Rivero a 20 años de cárcel y mantiene en prisión a 300
disidentes, y también con aquellos países que, habiendo pasado por una
dictadura, “actúan con complacencia y en algunos casos con complicidad”.
Así, incidió en que el dictador cubano ordenó la prisión para Rivero por
cometer “crímenes abominables” como escribir un artículo en el Miami Herald,
disponer de un aparato de radio en su casa o firmar un manifiesto pidiendo una
consulta popular en Cuba para conocer si el pueblo “quiere el régimen que ahora
tiene o un sistema democrático”.
El escritor peruano subrayó que la
dictadura no es “un fenómeno natural inevitable”, sino un “hecho humano
aberrante, cruel y absurdo” en una época en la que las dictaduras se desmorona
como ha ocurrido con la Unión Soviética o la China comunista de Mao.
Por
este motivo, insistió en la importancia de que las generaciones más jóvenes no
olviden lo atroz que resulta una dictadura y advirtió del peligro de asociar a
Cuba con la idea de “justicia, solidaridad o liberación”, pues desde hace 46
años los ciudadanos se han convertido en unos “parias” y tienen que vivir sin
libertad y dependiendo de la “caridad” de los demás.
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