El nuevo líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas (Abu Mazen), ha dado una entrevista al diario norteamericano The New York Times afirmando que “la guerra con Israel en la práctica ha terminado” y asegurando que Hamas y Yihad Islámica respetarán la tregua anunciada hace poco en Sharm el Sheik.
Espera que se cumpla lo firmado
En su primera entrevista con un medio occidental desde que fue elegido
Presidente de la ANP hace cinco semanas, Abbas alaba a Sharon, diciendo de él
que se ha comprometido a retirarse de Gaza y desmantelar todos los asentamientos
israelíes que están allí, así como cuatro de Cisjordania, a pesar de “la enorme
presión que recibe de la derecha del Likud”, (el partido del primer ministro
israelí).
Además, anuncia que el Movimiento de Resistencia Islámica,
Hamas, el grupo extremista que lleva una guerra sin cuartel contra Israel desde
hace años, no sólo ha aceptado la tregua sino que participará en los comicios
legislativos de julio, con el objetivo de “convertirse en un partido
político”.
En un tono sumamente cordial y confiado, Abbas afirma que los
prisioneros palestinos en Israel constituyen en este momento su absoluta
prioridad y que así lo ha comunicado tanto a Condoleezza Rice, la secretaria de
Estado norteamericana, como al gobierno israelí. Sharon, en un gesto de buena
voluntad, ha anunciado la liberación de 500 prisioneros, pero permanecen en
celdas israelíes cerca de 8.000.
Su puesta en libertad será un duro
desafío para Sharon, pues la opinión pública de Israel se opone tenazmente a
ello. El desafío más importante reside en los 200 que, según se calcula, están
en cárceles israelíes desde antes de los frustrados acuerdos de Oslo de
1993.
Apenas una
tregua
Sería prematuro inferir de todo esto que el
proceso de paz ya está en marcha. Todavía lo que hay es apenas una tregua y no
han empezado las negociaciones formales para un eventual acuerdo de paz que
incluya los asuntos más contenciosos: la delimitación final de las fronteras
entre Israel y el eventual Estado Palestino, el retorno de los refugiados
palestinos desde 1948 y el destino de Jerusalén oriental.
Las eventuales
negociaciones dependerán en gran medida de la capacidad de Abbas de lograr lo
que promete en The New York Times: el sometimiento de los violentos a su
autoridad. Por lo pronto, ya ha despedido a nueve responsables de la policía y
de otras agencias de seguridad y ha amenazado con despedir a otros cinco si no
ejecutan las órdenes de hacer cumplir el cese el fuego. A su vez, la capacidad
de maniobra de Ariel Sharon ante los “halcones” del Likud dependerá de los
logros que pueda exhibir en cuanto al sostenimiento del cese el fuego por parte
del adversario.
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