La antorcha olímpica de los Juegos Olímpicos ha sido apagada por manifestantes, por lo que su recorrido se detuvo en la capital francesa pocos minutos después de comenzar y fue introducida en un autobús de seguridad.
Protestas contra la dictadura comunista
La antorcha olímpica de los Juegos Olímpicos ha sido apagada por manifestantes, por lo que su recorrido se detuvo en la capital francesa pocos minutos después de comenzar y fue introducida en un autobús de seguridad.
A pesar del gran dispositivo de seguridad, las asociaciones de defensa de Derechos Humanos en protesta por la represión china en Tíbet han conseguido alcanzar la llama olímpica, algo que no consiguieron en altercados como los de Londres.
El fuego olímpico, encendido el pasado 24 de marzo en Olimpia, llegó a las 23.45 horas del domingo en avión a la capital francesa. Las medidas de seguridad incluyen 3.000 policías, un dispositivo similar al desplegado para las visitas de los Jefes de Estado.
En el dispositivo también participa la brigada fluvial de la prefectura de Policía y la guardia republicana a caballo. Todo ello sobrevolado por un helicóptero. Una especie de ´burbuja´ de 200 metros de largo se desplegó para proteger al portador de la antorcha.
En la fachada del Ayuntamiento de París se podía leer a primera hora en una banderola ´París defiende los Derechos Humanos en todo el mundo´ y los deportistas que portarán la llama lucirán una insignia con los aros olímpicos con el mensaje ´Por un mundo mejor´.
El paso de la llama olímpica por la capital gala y los continuos llamamientos al boicot ha puesto en aprietos al Gobierno galo que ha dado marcha atrás y niega ahora haber impuesto condiciones para que el presidente Sarkozy acuda a la ceremonia de inauguración de los Juegos.
En una entrevista en ´Le Monde´, la secretaria de Estado de Derechos Humanos, Rama Yade, criticó duramente la política china en Tíbet y mencionó tres condiciones para garantizar la presencia del presidente de la República en la apertura de los Juegos Olímpicos: el fin de la violencia y la liberación de los presos políticos, arrojar luz sobre los acontecimientos en Tíbet y abrir un diálogo con el Dalai Lama. No obstante, posteriormente Yade negó haber hablado de “condiciones”.
En la misma línea, el ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, subrayó que eso sería más “torpedear” una eventual participación que imponer condiciones y el portavoz gubernamental, Luc Chatel, dejó claro que Nicolas Sarkozy tomará su decisión con arreglo a lo que considere que es del interés de Francia y que la posición del presidente no ha cambiado respecto a lo que dijo hace quince días en la localidad gala de Tarbes, cuando al ser preguntado sobre el posible boicot respondió que “todas las opciones estaban abiertas”.
En el campo de la oposición, la socialista Ségolne Royal declaró al ´Journal du Dimanche´ que todavía se estaba a tiempo de amenazar con boicotetar los Juegos Olímpicos, y se mostró convencida de que “el pico de la represión y los asesinatos tendrá lugar durante los Juegos”. París es la última etapa europea de la simbólica llama que esta tarde viajará hacia San Francisco y el viernes estará en Buenos Aires.
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