Sus continuas acciones en contra del régimen castrista, o sus escritos en los que criticaba a la corrupta clase política de su país, Argentina, han hecho de este intelectual, una de las mentes más claras y justas de América Latina.
Esta semana nos fijamos en ….
Marcos Aguinis, nacido en Córdoba, Argentina, es uno de los escritores más
leídos en el ámbito hispanohablante. A través de sus novelas y ensayos, Aguinis
demuestra una amplia formación adquirida en diversos países y sobre muy
diversas materias, como la literatura, la medicina, el arte, la historia y el
psicoanálisis.
En total ha publicado nueve novelas, que han sido un éxito
en ventas, y numerosos ensayos, pero su actividad no sólo toma relevancia por su
literatura sino por sus análisis de situaciones que considera de todo modo
injustas, así como su denuncia a las dictaduras y regímenes privadores de la
libertad.
También cuenta con experiencia como político gracias a su paso
por la secretaría de Cultura en Argentina, cargo en el que fue nombrado en 1983,
justo cuando se restableció la democracia en su país. Desde aquí impulsó
acciones como la denominada “primavera cultural” con la que puso la cultura y la
literatura al alcance de todos.
Desde este puesto creó, además, el
Programa Nacional de Democratización de la Cultura (PRONDEC) que tuvo el apoyo
de instituciones como la UNESCO y la ONU y que sirvió para concienciar a los
argentinos sobre los derechos, deberes y libertades que se cultivan en una
democracia real. Por su obra fue nominado al Premio Educación para la Paz de la
UNESCO.
Contra la dictadura
cubana
No hay que olvidar que Aguinis ha vivido una dura dictadura
en su país y por esta razón, además de su gran conciencia democrática, se ha
convertido en un azote para todos los dictadores, sobre todo en su tierra,
América Latina.
Destacan sus acciones contra el régimen del tirano Fidel
Castro en Cuba, como sus escritos a favor de la libertad de los disidentes
cubanos o su participación en la Cumbre Internacional para la Democracia en
Cuba, que se celebró en Praga y que, convocados por el ex presidente checo
Vaclav Havel, contó con la presencia, entre otros de José María Aznar, Patricio
Aylwin o Luis Alberto Monge.
En esta cumbre, Aguinis recordó que Cuba ha
sido un satélite de la URSS, como lo han sido los países de Europa
Oriental, pero que sigue anclada “en una dictadura hipócrita y anacrónica,
sujeta a un programa fracasado, inmóvil y que sólo procura sobrevivir a
cualquier precio”.
Vergüenza
Además, el encuentro sirvió para
constatar la tolerancia que la UE ha tenido siempre con el tirano cubano, tanta,
que incluso Castro se ha visto en el derecho de hacer más de un desplante a la
diplomacia europea, justo la única que le ha ayudado en algunas ocasiones y no
le ha cortado las alas a tiempo. Como afirma Aguinis en uno de sus ensayos,
Castro “aspira, tercamente, a la inmortalidad de algo que ya está muerto”.
En ese encuentro, Aguinis manifestó, no sin emoción y cierta ira que
“como argentino, sentí vergüenza cuando en Praga y Bratislava se me preguntó
cómo era posible que en América Latina, que ha pedido solidaridad cuando padecía
dictaduras, haya tan mala memoria y tan poca solidaridad con los millones de
cubanos que sufren opresión”.
Precisamente Aguinis, junto con otros
cuatro intelectuales encabezó una carta contra el régimen cubano denominada
“Carta de reconocimiento al movimiento cívico cubano” en la que se defiende la
democracia, la libertad, los derechos humanos tan pisados en la isla, y las
libertades cívicas, términos todos que para los cubanos están vacíos de
contenido.
El populismo
vergonzante
Con respecto a su país, Aguinis se muestra muy crítico
con la clase política argentina. A la hora de definir el mal de los argentinos
no duda en afirmar que hay varios, algunos de los cuales se están superando como
“la arrogancia. Pero tenemos un defecto horrible que es soñar con el paraíso
perdido y buscar soluciones mágicas. Un gran daño nos ocasiona la mayoritaria
adhesión a la mentalidad populista. El populismo no desea el bienestar del
pueblo sino manipular al pueblo para beneficio de los caudillos de turno. El
caudillo soborna al pueblo con promesas y regalos. Modifica las leyes de acuerdo
a la conveniencia del momento y genera estabilidad política. Recompensa a los
amigos y leales, no a los mejores. Debilita los controles del estado y sólo
anhela mantenerse en el poder , para lo cual le conviene un pueblo aplastado,
hipnotizado, atontado”.
Contra el “populismo vergonzante” y que sólo
busca el beneficio de unos pocos que anulan a la población, Aguinis defiende los
sistemas capitalista cuya fuerza “quizá estribe en la capacidad de metamorfosis
y adaptación. Tiene graves defectos, particularmente en el campo de la Justicia.
Pero tiende a corregirlos, porque incluye la democracia, que significa
alternancia del poder, libre circulación de ideas y pensamiento crítico. Apunta
al progreso incesante por medio de la competencia, la imaginación y el respeto a
las reglas de juego”.
Y continúa, “en el sistema capitalista hay quienes
lo prefieren en forma vergonzante, incluidas franjas de argentinos. Basculan
entre las medidas que generan progreso y las que condenan al atraso. Estas
últimas no son arbitrarias ni casuales, sino las que convienen a los que temen
el cambio. Tan fuerte es la confusión que últimamente en los países de América
Latina se ha producido un giro hacia un conservadurismo pétreo de las ideologías
que se califican de izquierda. Por ejemplo en materia de gasto público y planes
sociales se insiste en mantenerlos e incluso ampliarlos, como expresión de
sensibilidad social y forma brillante de combatir la pobreza. Pero lo notable es
que desde hace décadas destina más del gasto consolidado a planes sociales y no
se ve que haya reducido la pobreza”.
La obra del
intelectual
Respecto a su obra, en los últimos años, todos sus
títulos se han convertido en best sellers que son admirados, comentados y
recomendados por millares de espectadores. Ha escrito artículos sobre una amplia
gama de temas en diarios y revistas de América Latina, Estados Unidos y Europa.
Ha dictado centenares de conferencias y cursos en instituciones educativas,
artísticas, científicas y políticas en Alemania, España, Estados Unidos,
Francia, Israel, Rusia, Italia y casi todos los países latinoamericanos.
Además, Marcos Aguinis, ha recibido, entre otros, el Premio Planeta, la
Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, el Premio Fernando Jeno
(México), el Premio Benemérito de la Cultura de la Academia de Artes y Ciencias
de la Comunicación, Premio Nacional de Sociología, Premio Lobo de Mar, Premio
Nacional de Literatura, Premio Swami Pranavananda, la Plaqueta de Plata Anual de
la Agencia EFE por su contribución al fortalecimiento de la lengua y la cultura
latinoamericanas y fue designado por Francia Caballero de las Letras y las
Artes. También le han otorgado el título de Doctor Honoris Causa de la Tel Aviv
University y la Universidad de San Luis. En 1995 la Sociedad Argentina de
Escritores le confirió el Gran Premio de Honor por la totalidad de su obra.
Marcos Aguinis ha escrito las siguientes novelas: Refugiados.
Crónica de un palestino (1969), La cruz invertida (1970),
Cantata de los diablos (1972), La conspiración de los idiotas
(1978), Profanación del amor (1989), La gesta del marrano
(1991) y La matriz del infierno (1997).
No es difícil ver la
conexión existente a lo largo de su obra narrativa entre los distintos sistemas
de opresión. El monopolio de la verdad, los métodos de tortura, la
discriminación y persecución de la Santa Inquisición, llevan a las tácticas
nazis y éstas a las dictaduras latinoamericanas.
En líneas generales, su
literatura tiene un carácter profético en el sentido de que critica los errores
y denuncia las injusticias del pasado y del presente, a fin de prevenir
tragedias futuras.
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