Más de 9.000 personas han sido ejecutadas en México desde 2001 como parte de los ajustes de cuentas entre bandas del narcotráfico, según un informe de la Cámara de Diputados publicado por el diario El Universal.
Los estados más violentos son Michoacán y Sinaloa
Según el rotativo, el documento revela que la violencia ha recrudecido año tras año al registrarse en 2001 un total de 1.080 ejecuciones, cifra que en 2002 pasó a 1.230, en 2003 a 1.290, en 2004 a 1.304, en 2005 a 1.776 y en 2006 más de 2.100 casos.
Los estados más violentos son Michoacán (oeste), donde se habrían producido más del 50% de las ejecuciones, Sinaloa (nooeste) y Tamaulipas (noreste), que suman un 30% de las muertes violentas.
Las ejecuciones también se han hecho cada vez más violentas con la introducción, en 2006, de las decapitaciones, la mayor parte de ellas en Michoacán, de donde es originario el presidente Felipe Calderón y donde más de 7.000 elementos de fuerzas federales realizan un operativo contra el narcotráfico.
Entre las víctimas de esta violencia se encuentran integrantes de organizaciones criminales, sicarios, policías en activo y retirados, magistrados y familiares de narcotraficantes.
De acuerdo con expertos en asuntos de tráfico de drogas, la llamada “narco-violencia” ha recrudecido porque México, además de ser punto de paso de la droga que va de Colombia a Estados Unidos, también se ha convertido en un país consumidor.
El 2007 se inició con dos ejecuciones en Michoacán, una en Sinaloa y otra en la Ciudad de México.
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