De nuevo el desabastecimiento de hidrocarburos pusieron al Gobierno de La Paz en la picota, como sucedió en octubre de 2003, pero con su amago de renuncia Mesa ha logrado poner de su lado a la ciudadanía y salir airoso de esta fuerte crisis.
MIEDO AL GOLPE DE ESTADO
Aún se desconoce si la estrategia del presidente boliviano Carlos Mesa era
premeditada o simplemente surgió sobre la marcha, pero lo cierto es que al
presentar la renuncia a su cargo, para evitar la presión social ante una nueva
crisis producida por el suministro de hidrocarburos, hizo que los sindicatos y
los partidos de la oposición perdieran la brújula.
Mesa, que fue uno de
los protagonistas en la crisis de 2003 y que le alzó a él a la presidencia en
detrimento de Gonzalo Sánchez de Lozada, no quiso que se repitiera la historia y
ante la presión de buena parte de la ciudadanía y de la mayoría de los partidos
del espectro político nacional, decidió tirar por el camino de en medio
presentando su renuncia y dejando al país en una situación que algunos temían
que se prestaba a algún golpe de estado.
Jugada
maestra
Ante el hipotético abandono de Mesa, los partidos
políticos y la ciudadanía, que había respondido a su mensaje de presión al
Gobierno de La Paz, se quedaron perplejos y la posibilidad de un golpe de estado
o de un proceso que desembocase en un régimen dictatorial hizo que todo virase y
tuvieran que respaldar a Mesa.
De esta forma, el Movimiento Al
Socialismo, del incendiario Evo Morales, aún no ha logrado recuperarse de la
jugada del presidente y sus miembros, que planeaban bloquear el país desde el
lunes pasado (sólo lograron paralizar el Chapare) ahora han tenido que ponerse
del lado de Mesa. Los partidos tradicionales tampoco logran reponerse. Para
sobrevivir en esta crisis nacional han tenido que subirse al carro presidencial
y apoyar su proyecto de Ley de Hidrocarburos, que prevé un impuesto petrolero de
32 por ciento y mantiene las regalías en 18 por ciento. El MNR, que habría
preferido la salida de Mesa —la propia Mirtha Quevedo, jefa nacional, lo dijo—,
tuvo que votar por su ratificación y apoyar su propuesta tributaria para el gas.
NFR, que era de los radicales en el tema de las regalías, también terminó
cediendo.
Ahora Mesa cuenta con un fuerte respaldo ciudadano y con el
compromiso del Poder Legislativo de trabajar en la agenda que puso en marcha su
gobierno: Ley de Hidrocarburos, elección de prefectos, referéndum para las
autonomías y Asamblea Constituyente.
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