Al tiempo que arma una Milicia Bolivariana que puede llegar a tener un millón de miembros, las autoridades chavistas prohíben los entretenimientos infantiles y juveniles de carácter violento. La Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por los partidarios de Hugo Chávez, aprobó esta semana una ley por la que todos aquellos que distribuyan, fabriquen o importen videojuegos y juguetes bélicos se arriesgan a condenas de hasta tres años de cárcel.
Incluye videojuegos violentos
La denominada Ley para la prohibición de Videojuegos y Juguetes Bélicos establece penas de prisión de tres a cinco años para aquellos que vendan, importen, fabriquen o alquilen estos productos. Además, la Asamblea Nacional venezolana insta a todas aquellas personas que posean alguno de estos entretenimientos para que los destruyan. Para que un videojuego o juguete pueda ser considerado violento debe cumplir alguno de estos dos requisitos: que sea “una recreación que desarrolle capacidades que repercutirán en las futuras actuaciones de los menores” o juguetes que sean réplicas de armas de fuego, armas blancas, contundentes o arrojadoras de puños, según informó Europa Press.
El segundo vicepresidente de la Asamblea y uno de los precursores de la ley, José Albornoz, sostuvo que no existía hasta el momento control sobre las armas de juguetes, que pueden ser usadas por los delincuentes dado su parecido con armas reales. “La violencia no es problema coyuntural sino estructural y entendemos que los elementos clave en los que se sustenta la sociedad son la Iglesia, la familia y la educación. Son éstos los que deben crear conciencia además de contar con las acciones represivas de los órganos de seguridad.”
La ley entrará en vigor tres meses después de su publicación en la Gaceta Oficial. Los comerciantes tendrán ese tiempo para deshacerse del material considerado violento. El diputado socialdemócrata Arcadio Montiel declaró que aunque estaba de acuerdo con la ley, porque “castiga” a “las grandes corporaciones”, pedía que el Estado pagase indemnizaciones a “esta gente humilde que invirtió en la compra de estos productos sin mala intención”.
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