El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha señalado las dos novedades que, respecto a la consolidación fiscal, presenta el cuadro macroeconómico previsto por el Gobierno para los años 2013 a 2016: “La primera es el aumento nominal del déficit para el año 2013, que se iría al 6,3% del PIB, y la segunda es la extensión del tiempo en el que las administraciones públicas de España llegarán a estar situadas por debajo del 3 %”.
De esta forma, el Programa de Estabilidad permitirá cerrar 2013 con un déficit en el conjunto de las Administraciones Públicas del 6,3% del PIB; del 5,5% en 2014, del 4,1% en 2015 y del 2,7% del PIB en 2016, por lo que “España no estaría ya sujeta al procedimiento de corrección de los déficit públicos excesivos”, ha dicho el ministro.
El reparto del déficit para 2013 sería del 3,7% para la administración central, un 1,4% para la seguridad social y un 1,2% para las comunidades autónomas. Las corporaciones locales alcanzarían el equilibrio presupuestario.
En cuanto a los impuestos, el ministro ha insistido que no se subirán los grandes impuestos. Aunque ha añadido que sí hay margen para revisar otros gravámenes indirectos, entre los que no se encontrarán los que afectan a los hidrocarburos, ni los especialmente perjudiciales para la hostelería.
Sí podría revisarse el Impuesto de Sociedades, establecerse un impuesto medioambiental o modificarse, en tasas muy moderadas -con una recaudación prevista de entre los 250 y los 300 millones de euros-, el impuesto sobre los depósitos que soportan las entidades financieras, ha concluido Montoro.
Para garantizar la senda de consolidación fiscal se mantendrán en 2014 las medidas adoptadas con carácter temporal para 2012 y 2013 en el Impuesto sobre Sociedades, IRPF e IBI que han supuesto una mayor contribución al esfuerzo conjunto por parte de grandes empresas y mayores perceptores de renta.