El ministro español de Exteriores ha comenzado expresamente su visita oficial de tres días a EEUU en la sede de la ONU en Nueva York, con el objetivo de demostrar la importancia que el Gobierno de Zapatero concede a Naciones Unidas como protagonista en la resolución de conflictos internacionales.
Comienza en Nueva York su visita oficial de tres días
No ha perdido el tiempo el ministro español de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, en su viaje a Estados Unidos. En la primera jornada de su visita, que durará tres días, Moratinos ha firmado con la ONU varios acuerdos. A la espera de que los miembros de la Administración Bush le reciban, y volver a intentar un acercamiento que se le resiste, Moratinos se dejó ver en Nueva York por la sede de Naciones Unidas para firmar el protocolo de la Convención contra la Tortura, así como un acuerdo marco de colaboración con el PNUD (institución a través de la cual España canaliza una parte de sus proyectos de cooperación con países iberoamericanos).
Comenzando la visita oficial en la sede de la ONU, Moratinos quiere hacer evidente la importancia que el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero concede a Naciones Unidas como protagonista indiscutible en la resolución de conflictos internacionales, como motor y marco de actuación para una política multilateral eficaz, que afronte tanto la lucha contra las desigualdades económicas y sociales como el combate de la amenaza terrorista “desde la legalidad nacional e internacional y el respeto a los derechos humanos”. Este es el mensaje que Moratinos ha llevado a Nueva York, para ratificar las declaraciones de Zapatero en su discurso ante la Asamblea General en septiembre.
Además, España forma parte del Grupo de Amigos para la reforma del Consejo de Seguridad, desde donde defiende una revisión del derecho de veto y la ampliación del número de países miembros de este órgano con carácter no permanente, pero no de los permanentes, con el argumento de que ello reduciría la capacidad democrática de gestionar crisis internacionales. Esta es otra de las misiones que Zapatero ha encargado a Moratinos en su gira estadounidense.
El titular de Exteriores de España, tiene prevista, además, una reunión con el presidente de la Asamblea General de la ONU, Jean Pig, y en su agenda figuran reuniones con congresistas y representantes de organizaciones judías, y con el director del FMI, el español Rodrigo Rato. Pero el plato fuerte de la visita, sin duda, será el encuentro con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, en Washington, con el objetivo de limar asperezas.
Convención contra la Tortura
La firma por parte de Moratinos del protocolo facultativo de la Convención contra la Tortura, era uno de los objetivos prioritarios de la política exterior de Zapatero, como “el instrumento de derechos humanos más importante entre los que se encuentran pendientes de entrada en vigor”. La Asamblea General de la ONU aprobó este protocolo en diciembre de 2002 y ahora España se adhiere a él tras la autorización para su firma que le otorgó el Consejo de Ministros del 23 de diciembre.
El objetivo del protocolo pasa por establecer un sistema de visitas periódicas, a cargo de órganos internacionales y nacionales independientes, a los lugares en que se encuentren personas privadas de libertad, lo que, a juicio del Ejecutivo español, constituye “un avance innovador dentro del sistema de Naciones Unidas para los derechos humanos”.
Como gran novedad, el texto garantiza visitas a las prisiones y centros de detención de los Estados firmantes, sin restricciones y sin previo aviso, por parte de un Subcomité para la Prevención de la Tortura que emitirá recomendaciones para subsanar las deficiencias que detecte.
La espinosa reunión con Rice
Más complicada será, sin duda, la reunión que Moratinos tendrá con Condoleezza Rice el viernes. De momento, el ministro español ya reconoció ayer que ambos Ejecutivos difieren en el enfoque y el método acerca de América Latina, aunque comparten los mismos objetivos, orientados a reforzar su estabilidad democrática. Pero eso sí, Moratinos no se rinde y espera mantener en Washington un diálogo “franco, sincero e intenso” con la “mano derecha” de George W. Bush.
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