Política

Muere otra persona de fiebre amarilla en Brasil, pero niegan que exista una epìdemia

Las autoridades brasileñas confirmaron hoy la muerte de otra persona con sospecha de haber contraído fiebre amarilla, que ya ha causado cinco víctimas este año, y el Gobierno reiteró que no existe una epidemia de ese mal tropical en el país.

Sociedad-América

El Ministerio de Salud informó de la muerte de Antonio Rates dos Santos, de 44 años, que residía en Brasilia y había sido internado en un hospital de la capital con fiebre, vómitos y diarrea, síntomas característicos de esa enfermedad transmitida por mosquitos.


En caso de confirmarse que había contraído fiebre amarilla, lo que depende de exámenes cuyo resultado se conocerá en dos días, se trataría de la sexta muerte causada por ese mal en lo que va de 2008.


El número de fallecimientos a causa de la fiebre amarilla en los primeros quince días del año ya se ha igualado con el total de muertes registradas en todo el 2007, lo que ha disparado la alarma entre la población, sobre todo en la zona central del país, donde se han presentado la mayoría de los 26 casos conocidos.


Uno de los fallecidos fue el español Salvador Pérez, de 41 años, cuya muerte fue oficialmente atribuida ayer a la fiebre amarilla.


El cuerpo de Pérez, natural de Valladolid, continuaba hoy en la ciudad de Goiania, capital del estado central de Goias, a la espera de que se concluyan los trámites para su repatriación, que, según fuentes diplomáticas, deberá realizarse antes del próximo fin de semana.


El Ministerio de Salud ha renovado hoy sus llamamientos a la calma y reiterado que todas las personas que residen en la zona central del país y no se han vacunado nunca o lo han hecho antes de 1999, deben acudir a los centros de vacunación.


La vacuna tiene una validez de diez años y, según el ministerio, “es cien por ciento efectiva”.


Las autoridades sanitarias también han insistido en un comunicado en que el país no está ante una epidemia y que los pacientes conocidos hasta ahora han sido registrados en áreas rurales y no en los centros urbanos, en los que no aparecen casos de fiebre amarilla desde 1942.


El presidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, se sumó a ese pedido de calma y ayer, en el marco de una visita a La Habana, dijo a periodistas que, si bien “no hay una epidemia, toda persona que se dirija a una zona de riesgo debe vacunarse”.


La ministra de Turismo, Marta Suplicy, pidió evitar lo que llamó “epidemia de rumores” e instó a los brasileños a seguir aprovechando las vacaciones del verano austral.


“No hay que tener miedo de viajar por el país. Lo que hay que hacer es tomar la vacuna cuando se viaja a una zona de riesgo”, dijo la ministra, temiendo que la alarma desatada entre los brasileños pueda afectar la que, tradicionalmente, es la mejor época para la industria turística nacional.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú