Los partidos han empezado a organizarse para esas elecciones que, según los sondeos, ganaría el ex primer ministro y empresario Silvio Berlusconi, junto con sus aliados democristianos y derechistas.
Crisis política en Italia
La crisis de
Gobierno se abrió el 24 de enero cuando el primer ministro, Romano Prodi, perdió
la confianza del Senado, después de que un pequeño grupo democristiano, la Unión
de los Demócratas para Europa (UDEUR), abandonase la colación que apoya el
Ejecutivo. Ese abandono se produjo tras ser acusado de corrupción el líder de la
UDEUR, Clemente Mastella, que en ese momento era ministro de
Justicia.
Desde entonces, los esfuerzos de Napolitano se centraron en
intentar cambiar la ley electoral, una petición sostenida no sólo por el
centroizquierda sino por un amplios sectores de la sociedad, ya que favorece la
creación de grandes coaliciones con multitud de partidos.
Ese minifundio
político está considerado como uno de los principales causantes de la
inestabilidad del Gobierno, ya que formaciones con una representación
parlamentaría mínima, como la UDEUR, que contaba con un 1,4% de los votos,
pueden formar y deshacer gobiernos con gran facilidad
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