Amnistía internacional sigue explicando a la opinión pública mundial el modus operandi del gobierno sirio. La nueva información alude a las torturas que se practican en los hospitales.
El informe es contundente: quienes han forman parte de la oposición temen y han sufrido lesiones, agresiones…en los enfrentamientos contra las fuerzas del régimen, temen acudir a los hospitales.
En este sentido, un médico espetó lo siguiente a un paciente: “no voy a curar tu herida. Estoy esperando a que se te pudra el pie para cortártelo”. Igualmente, testimonio de una de las investigadoras de Amnistía Internacional en Oriente Medio, Cilina Nasser: “es profundamente alarmante que las autoridades sirias parecen haber dado a las fuerzas de seguridad libertad total en los hospitales y que en muchos casos el personal sanitario parece haber participado en la tortura de las mismas personas a las que se supone que tienen que curar” (El País).
El título del Informe es “Crisis de salud: ataques del gobierno sirio contra personas heridas y profesionales de la medicina”, donde también se pone en evidencia que en Siria sólo se pueden lograr suministros de sangre a través del Banco Central de Sangre…el cual está controlado por el Ministerio de Defensa (
El Mundo).
El informe finaliza con una recomendación a las autoridades sirias que
“deben atender a razones y actuar urgentemente para garantizar que todos los pacientes son tratados por igual, sin discriminación a causa de sus supuestas lealtades o actividades políticas. Todas las personas –ya sean profesionales de la salud o miembros de las fuerzas de seguridad– que sean sospechosas de demorar, obstruir o interferir en el trabajo de los profesionales de la salud para proporcionar tratamiento a personas heridas deben rendir cuentas de sus actos” (
El Mundo).
De este informe
La Vanguardia recoge también una parte dedicada a un testimonio:
“´Ahmed´ fue llevado inconsciente al Hospital Nacional de Tell Kalakh el 22 de agosto, tras ser golpeado por las fuerzas de seguridad. Un testigo lo vio en la sala de urgenciashabía a su alrededor unos siete u ocho agentes de seguridad, algunos armados con rifles, y personal de enfermería vestido con bata blanca. Él abrió los ojos y dijo: ´¿Dónde estoy?´ Y, de repente, saltaron todos sobre él y empezaron a pegarle y golpearle”.
Fuentes de la disidencia, asimismo, acusan a las fuerzas de Al Assad de recoger los cadáveres de las calles y llevarlos a cuarteles militares para evitar que se produzcan funerales (
Clarín).
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