En una rueda de prensa conjunta en el Kremlin, los dos líderes manifestaron su resolución a dejar detrás las diferencias y centrarse en la cooperación para solucionar problemas globales, como la proliferación de armas nucleares.
Ambos líderes mencionaron las diferencias que persisten entre ellos -la oposición de Moscú a los planes de Washington de establecer un escudo antimisiles en Europa del Este y la insistencia por parte de Estados Unidos en defender la integridad territorial de Georgia-, pero subrayaron los aspectos positivos.
Obama calificó a Medvedev como un líder “directo y profesional” que comprende los intereses del pueblo ruso y quiere comprender los de Estados Unidos, y añadió: “Hemos decidido reiniciar las relaciones Estados Unidos-Rusia para que podamos colaborar más eficazmente”.
TRATADO SOBRE ARMAS NUCLEARES PARA ANTES DE 2O10
En la ceremonia de firma, Obama y Medvedev se comprometieron a cerrar antes de que finalice el año el tratado para reducir el número de cabezas nucleares en posesión de cada una de las partes hasta entre 1.500-1.675 de un número superior a 2.200.
Medvedev describió las conversaciones como “muy útiles y abiertas, como conversaciones de negocios” y dijo que él y Obama están dispuestos a construir una relación Estados Unidos-Rusia propia del siglo XXI.
Bajo el acuerdo alcanzado sobre el uso del espacio aéreo ruso por parte del Ejército estadounidenses, Rusia permitirá 4.500 vuelos al año para trasladar a los soldados estadounidenses y armas a Afganistán libres de comisiones, un movimiento que ha sido celebrado por Estados Unidos e interpretado como un signo de su disposición a colaborar en la guerra contra los talibán.
Otros acuerdos se refieren a la reanudación de la cooperación militar entre Estados Unidos y Rusia, la creación de una nueva comisión intergubernamental y el intercambio de información sobre prisioneros de guerra, según documentos difundidos por las autoridades.
A pesar de persistir las diferencias sobre el escudo antimisiles, Obama y Medvedev destacaron que han acordado una declaración para seguir trabajando juntos para evaluar las amenazas globales de misiles balísticos. Además, Medvedev constató que Obama ha escuchado las objeciones de Rusia sobre el escudo, al tiempo que suavizó notablemente el tono.
“Nadie está diciendo que el sistema de defensa antimisiles sea perjudicial en sí mismo o que suponga una amenaza para alguien”, dijo el presidente ruso. No obstante, aún queda por ver si Obama recibe el mismo mensaje mañana en el desayuno que compartirá con el primer ruso y ex presidente, Vladimir Putin.
Desliz con Putin
Durante la rueda de prensa, Obama cometió un error frecuente entre las visitas, al referirse a Putin como presidente, para rectificar inmediatamente. Putin se encontraba hoy fuera de Moscú visitando una fábrica en otra parte de Rusia.De Putin dijo que era más un personaje de la guerra fria.
Analistas occidentales comentaban a eldiarioexterior.com que el presunto desliz de Obama parecía intencionado y que parecía querer marcar distancias con la anterior administración norteamericana para volver a una política del realismo en defensa de los intereses propios a costa de lo que fue el eje conductor de Bush: la expansión a toda costa de la democracia y los valores occidentales. Otros piensan también que desafiar el poder de Putin en su propio territorio es una ingenuidad notable.
El viceministro de Exteriores, Sergei Riabkov, recibió a Obama, su mujer y sus dos hijas, cuando descendieron del avión presidencial Air Force One en el aeropuerto moscovita de Vnukovo. La llegada del presidente de Estados Unidos no fue retransmitida en directo por las televisiones y en Moscú había escasos signos de la ´Obamamania´ que ha caracterizado otras visitas de Obama.
El presidente norteamericano participó en una pequeña ceremonia en la Tumba del Soldado Desconocido. Además, tiene previsto reunirse con los opositores rusos, así como con el ex presidente Mijail Gorbachev y ofrecer un discurso ante estudiantes rusos.