Política

Ofensiva diplomática cubana en Europa para recuperar el control de los fondos de ayuda al desarrollo

Algunos países, entre ellos España, están dispuestos, para conseguir que en junio próximo la UE revise favorablemente a sus intereses la medida provisional adoptada, a poner encima de la mesa importantes fondos de ayuda al desarrollo y proyectos de cooperación al servicio de las autoridades cubanas. Pérez Roque y Malmierca no quieren otra cosa, luego es previsible una progresiva y condicionada liberación de presos políticos para conseguir sus objetivos.

España y otros países quiere ayudar al régimen castrista con dinero solidario.
Según ha podido saber Diario Exterior de fuentes diplomáticas españolas la
ofensiva del gobierno cubano ante la UE, auspiciada por el gobierno español de
José Luis Rodríguez Zapatero, tendría también como objetivo recuperar el control
de los cuantiosos fondos de ayuda al desarrollo que cada año recibe Cuba. Dichos
fondos se orientan fundamentalmente a paliar las necesidades alimentarias y de
medicamentos que la población demanda. La estrategia del régimen castrista, en
el pasado, consistió siempre en tratar de impedir que la población conociera el
origen internacional de dichas ayudas. De ese modo, las autoridades comunistas
se presentaban ante los ciudadanos como estado benefactor y solidario. Cuando en
la década de los noventa fue imposible mantener dicho artificio, gracias al
turismo y al progresivo aislamiento político de la dictadura, las ayudas
internacionales se presentaban fruto del apoyo a la dictadura de buena parte de
los países del mundo frente al bloqueo norteamericano.

Según los
diplomáticos consultados por Diario Exterior, la estrategia política del
anterior gobierno español ante la UE, propiciando una acción conjunta de presión
sobre las autoridades cubanas que condicionaba la ayuda a los avances
democráticos y al respeto de los derechos humanos, comenzaba a dar sus frutos en
la sociedad cubana. España nunca suspendió su cooperación e incluso ésta se vio
incrementada entre 1996 y 2004. Pero el gobierno de Aznar exigió, en el caso del
importante programa de ayuda alimentaria (aceite y leche) que éste fuera
recibido y distribuido por la organización Caritas Cuba, de la Iglesia católica
cubana. Aunque inicialmente Cuba se opuso a la fórmula, hubo de aceptarla debido
a la presión, incluso, de los propios funcionarios del régimen conocedores de
las urgentes necesidades de la población. Otros muchos proyectos de desarrollo
fueron orientados a organizaciones que trabajaban directamente con la población
sin la intermediación del aparato administrativo del régimen. La visibilidad de
la cooperación española no siempre se consiguió pues determinadas ong´s de
marcada afinidad ideológica con el régimen siguieron trabajando con agrupaciones
y entidades del partido comunista cubano.

La realidad es que en los
últimos años y en el interior de Cuba comenzaba a ser más evidente el fracaso
del propio régimen, incapaz de atender las necesidades básicas de la población,
y a vislumbrarse una incipiente aceptación de pequeños movimientos internos en
favor de un mayor grado de apertura y reformas. La ofensiva interna declarada en
los últimos días para reforzar el control de las estructuras laborales y los
trabajadores destinados al turismo (recuérdese que las empresas extranjeras no
eligen a los trabajadores locales, su salario e incluso las propinas son
administrados por el sindicato comunista) es la prueba evidente de lo anterior.


Quien tuviera importantes responsabilidades en anteriores gobiernos,
Rodrigo Malmierca (fue responsable de la cooperación cubana) y ahora embajador
ante la UE, sería el encargado de conseguir que la UE y los estados miembros
reorientaran su política de cooperación para el desarrollo con el propósito de
recuperar la administración de los fondos comunitarios. Las fuentes consultadas
por Diario Exterior critican la ingenuidad de autoridades españolas y
comunitarias y advierten como muy significativo que el ministro de exteriores
cubano, Felipe Pérez Roque, comience su visita a la UE el próximo día 10, con el
comisario europeo de Cooperación y Ayuda al Desarrollo, Louis Michel.

La
intención es evidente. “La diplomacia cubana elevará el tono de sus exigencias
políticas. No aceptará presiones y sanciones, pero estará dispuesta al diálogo
si hay planes de cooperación, proyectos y dinero bajo la mesa. Castro va a
graduar en ese sentido la liberación de presos políticos”.

Malmierca
declaraba el sábado que “el Gobierno cubano está dispuesto a recomponer las
relaciones diplomáticas con la Unión Europea, congeladas desde 2003 tras la
detención de 75 prisiones políticos, pero nunca aceptará presiones o sanciones.
Hay un nuevo momento. Va a haber una serie de intercambios y visitas de alto
nivel en los próximos días, y veremos cómo avanzan las cosas siempre sobre la
base del respeto y del diálogo”. Pérez Roque se encontrará también con el
presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, el 8 marzo en la sede de la
institución de Estrasburgo (Francia). Allí, asistirá a la reunión del Intergrupo
de relaciones con Cuba, donde preparará la visita prevista a la isla entre el 21
y el 24 de marzo de una delegación formada por una docena de parlamentarios de
todos los grupos políticos. Estos eurodiputados, que todavía deben perfilar la
agenda, tienen concertadas entrevistas con los representantes de la disidencia
interna, así como con personalidades del régimen cubano. El comisario Louis
Michel tiene previsto además una visita a Cuba entre el 24 y el 26 de marzo.


Los promotores europeos de la “normalización” diplomática con Cuba
esperan poder superar las diferencias surgidas en el seno de la UE, provocadas
por checos y alemanes. Entre ellos, el belga Franz Michils opina que el
conflicto sólo se resolverá favorablemente en junio entre la UE y Cuba si se
ponen de lado “todos los a prioris” y ninguno de los dos “ponen condiciones
previas”, por ejemplo, para la liberación de presos.

Algunos países,
entre ellos España, están dispuestos, para conseguir que en junio próximo la UE
revise favorablemente a sus intereses la medida provisional adoptada, a poner
encima de la mesa importantes fondos de ayuda al desarrollo y proyectos de
cooperación al servicio de las autoridades cubanas. Pérez Roque y Malmierca no
quieren otra cosa, luego es previsible una progresiva y condicionada liberación
de presos políticos para conseguir sus objetivos.

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