Pensamiento y Cultura

ONG´s alertan de que 120.000 niñas participan en guerras en todo el mundo

Save The Children y la canadiense Derechos y Democracia señalan que buena parte son violadas y muchas de ellas fueron secuestradas o se unieron a las milicias gubernamentales o fuerzas rebeldes para poder sobrevivir.

COMO SIRVIENTES, ESCLAVOS O SOLDADOS
Dos de las principales oenegés del planeta han vuelto a dar la voz de aviso
acerca de la situación que estos días sufren en el mundo más de ciento veinte
mil niñas que son o se ven obligadas a participar en guerras o conflictos
armados que se desarrollan en diversos puntos del mundo.

Según los datos
de estas dos organizaciones, de los trescientos mil niños que intervienen en
guerras de todo el mundo, ciento veinte mil son niñas de entre ocho y dieciocho
años, que son utilizadas como soldados, espías, esclavas sexuales, sirvientas o
“esposas de guerra”. De un informe realizado en 2005 por Save The Children se
desprende que, en el oeste africano, el 32 por ciento de las niñas que están en
grupos armados han sido violadas, el 38 por ciento necesitan de tratamiento
médico para combatir enfermedades de transmisión sexual y casi un 70 por ciento
han sido madres solteras.

Los más afectados

El continente
africano es el más afectado de esta abominable situación, aunque algunas
naciones asiáticas también lideran esta triste clasificación. Los países más
señalados por permitir este fenómenos son Sri Lanka, Uganda, Sierra Leona y la
República Democrática del Congo son donde más existen niñas soldados.


Hay datos que reflejan la crudeza de la situación a la que se enfrentan
muchos niños que tienen que vivir en estas condiciones: en muchos casos, cuando
llega la hora de pelear, los infantes tienen que hacerlo utilizando palos y sin
municiones. Las niñas también deben entrar a los combates aunque estén encinta o
sean demasiado pequeñas. Además, muchas niñas que han sido agredidas sexualmente
deben vivir con el estigma y el rechazo de sus familias y sus comunidades por
haber sido violadas o tener un bebé y no cuentan con ninguna asistencia para
reintegrase a su lugar de origen.

Estas niñas se encuentran sin salida
en una macabra encrucijada: muchas de las mujeres no buscan ser liberadas, pues
tienen miedo de la condena social que tendrán que enfrentar si regresan a sus
comunidades. Sufren reproches por partida doble: por los grupos armados si
desertan y por su comunidad su regresan a su casa. Están demasiado asustadas
para irse y demasiado asustadas para quedarse, según afirma el informe de
Derechos y Democracia.

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