Política

Otro escándalo salpica la política exterior del gobierno español y al ministro Moratinos

El diario español La Razón destapaba un nuevo escándalo en Exteriores. En España se ha pedido la dimisión del embajador en Londres, Carlos Miranda, por el seguimiento realizado a Aznar durante su estancia en Londres y el informe “urgente y confidencial” que remitió al ministro Moratinos. Pedro Schwartz revela lo “tristes” que estaban por las elecciones de Irak

Elaboran informes “confidenciales y urgentes” sobre Aznar
La intervención del jefe de la diplomacia española se produjo luego que el periódico La Razón diera a conocer una nota del embajador español en Londres al propio Moratinos, donde detallaba los pasos de Aznar por esa capital europea.

El hecho fue calificado como “un escándalo” y una “vergüenza” por el opositor Partido Popular. Sin embargo, el canciller aseguró que “eso no es espionaje ni seguimiento, sino simplemente atención”. Según Moratinos, la entrega de ese tipo de información es habitual y “conocida tanto por el señor Aznar como por la ex ministra (de Relaciones Exteriores), Ana Palacio”.

Schwartz acusa al embajador Miranda de actuar como un “espía socialista” y revela lo triste que estaban por las elecciones en Irak.

Pedro Schwartz, uno de los compañeros de viaje de Aznar, ha remitido una carta a La Razón , que desveló el informe “urgente y confidencial” enviado al Ministro de Asuntos Exteriores, Moratinos en la que acusa “a ese mal funcionario” de invadir su intimidad.

Explica Schwartz en su carta a La Razón que el embajador en Londres, Carlos Miranda, le menciona de forma abusiva en un “informe secreto y urgente” y traslada a los lectores “el disgusto que me ha causado la invasión de mi intimidad cometida por ese mal funcionario público”.

Relata que Miranda se presentó el día 31 de enero en la sala de Autoridades del Aeropuerto de Heathrow “para cumplimentar a Aznar y el grupo de personas que viajábamos con él de paso para los Estados Unidos”. Admite que conoce al diplomático desde años pero que su actitud “fue hipócritamente amistosa”.

El embajador inició la conversación preguntando por su hermano Fernando Schwartz, compañero de carrera diplomática, “luego me preguntó con falsa inocencia sobre el motivo de mi viaje”. Le relató que iba a Washington para ahondar en el estudio de las relaciones económicas entre Estados Unidos y Europa.

“¡No lo hubiera hecho! Me había convertido en carne de informe secreto”, se queja Schwartz, que apunta que “debería haberme alarmado su cara de vinagre cuando nos dieron noticia de la alta participación en las elecciones de Irak”.

La carta concluye con un reproche al diplomático. “El señor Miranda no estaba allí como embajador de todos los españoles, sino como espía socialista a sueldo del señor Moratinos. El embajador de España en Londres debería tener ocupaciones más urgentes que las de dar cuenta de mis viajes a la Autoridad gubernativa”.

Lo publica el periódico La Razón

El pasado 31 de enero, el embajador español en el Reino Unido dedicó parte de su jornada a relatar al ministro Moratinos, en una nota “urgente y confidencial”, los pormenores del paso del ex presidente Aznar por Londres.

En la misiva, que publicó el periódico La Razón , Carlos Miranda, amigo personal de Felipe González, detalla el seguimiento a Aznar.

A través de una carta “urgente”, el embajador Carlos Miranda da cuenta del paso del ex presidente del Gobierno por Londres y de su agenda para los próximos días en Estados Unidos. La misiva está firmada el 31 de enero y concluye con “un fuerte abrazo” a Moratinos. Comienza: “Querido ministro, ayer pasó por Heathrow, camino de Washington, el ex presidente del Gobierno Aznar (sic), acompañado de un numeroso party entre los que estaban Pedro Schwartz y Rafael Bardají”.

Incluye un repaso pormenorizado y valorativo, según señala La Razón, de la visita de Aznar a Londres, en tránsito hacia EEUU. Así, recoge que “Aznar me dijo que estaría en Estados Unidos una docena de días. Esta semana la dedicará a impartir sus clases en Georgetown University (dos clases cada día). Luego hará una gira que terminará en Chicago”.

Frases textuales de conversaciones privadas.

La carta incluye también las primeras valoraciones de Aznar y sus compañeros de viaje al conocer el dato estimativo de participación en las elecciones en Irak y su interés por conocer la fecha aproximada de los comicios en el Reino Unido: “El ex Presidente se interesó mucho por la fecha de las elecciones en el Reino Unido. El grupo reaccionó con extraordinaria satisfacción ante la noticia de las primeras estimaciones de participación en las elecciones iraquíes, que se elevaba entonces al ochenta por ciento, aunque luego paulatinamente se han rebajado a un sesenta por ciento, considerando así reivindicada la intervención militar”.

No sólo se centra en el ex presidente del Gobierno sino que Carlos Miranda llega a incluir en su carta al ministro frases textuales de una conversación que mantuvo con Pedro Schwartz, uno de los acompañantes de Aznar.

El diario señala que el diplomático refleja “con puntillosa pulcritud hasta los más nimios detalles de la conversación: “Pedro Schwartz me señaló que acudía a una reunión en Washington en parte promovida por la FAES, sobre un tema sin duda de gran interés, relativo al estudio del entramado económico que “une a dos orillas del Atlántico Norte” (el entrecomillado es del embajador, destaca La Razón). Me indicó que, por ejemplo, hay más inversiones de Estados Unidos en Irlanda que en China”.

En la carta no consta que el informe sobre las actividades privadas de Aznar se haga a petición del ministro o por iniciativa del embajador.

Valoraciones políticas sobre Aznar para uso de Moratinos

Las primeras reacciones a este seguimiento del Gobierno del PSOE a Aznar las ha recogido La Mañana de la Cope. El portavoz de Asuntos Exteriores del PP no entiende por qué tiene se tiene que informar al ministro Moratinos “de una visita de una persona que no tiene cargo publico, decir exactamente lo que va a hacer, cuáles son sus opiniones”.

A juicio de Gustavo de Arístegui, “es evidente que (el embajador) hacía una valoración política para que a su vez el ministro de Exteriores pudiera hacer uso de esas opiniones políticas del señor Aznar.

Desde luego la noticia nos mueve a analizar con más cautela esto de lo que habitualmente se podría ante una carta entre el embajador de España en cualquier parte del mundo y su jefe, el ministro”.

Arístegui ha desvelado que “constantemente el Gobierno y el Ministerio de Asuntos Exteriores les dice a los embajadores que son terminales políticos”. Una actitud que ha calificado de “disparate” cuando se trata de representantes del Estado, de todas las administraciones y de todos los españoles, no sólo del Gobierno de España.

A su juicio, la utilización partidista de la diplomacia, “por ejemplo el haberse cargado las oposiciones, que son el único modo objetivo de ingreso en la Administración Publica, nos dice claramente por donde va este Gobierno”.

A la sombra de Felipe González

La carta con el seguimiento a Aznar está firmada por un diplomático de marcado acento político. Considerado amigo personal de Felipe González, con la llegada del PSOE al poder en 1982, Carlos Miranda se convirtió en una “personalidad influyente en el diseño de la política exterior de los Ejecutivos que presidió González”, apunta La Razón.

El diario repasa su biografía y su carrera diplomática. Destaca que es aristócrata, diplomático de carrera y socialista de corazón, y que “es conocido por ser el director general de Iberoamérica que en un viaje oficial de el Rey a Brasil le entregó para leer un discurso que había elaborado con anterioridad para el entonces presidente de Gobierno, Felipe González.

Corría el año 1983 y el conde de Casa Miranda y de la Casa Real de la Moneda fue destituido de un puesto al que había accedido con la llegada de su amigo González a La Moncloa”.

Tras “la metedura de pata con el discurso Real, que a cualquier otro le habría costado la cabeza, al amigo personal de González le supuso su paso al Ministerio de Defensa como asesor diplomático de Narcís Serra, con el que entabló una estrecha relación”.

Tres años después, en 1986 regresó a Exteriores como director general para Asuntos de Seguridad. En 1991 fue nombrado embajador de España ante la OTAN. En ese periodo, señala La Razón, fue asesor del matrimonio González, “es más, según algunas personas, la mujer de Miranda tenía un despacho en la sede del PSOE en Madrid”.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú