Corea del Norte sigue manteniendo el pulso y ha anunciado que aumentará su armamento nuclear. El primer ministro Pak Bong Ju llegó ayer a Pekín para reanudar las conversaciones a seis en las que participarán EEUU, Japón, Corea del Norte y del Sur, Rusia y China.
Rice apoya el comienzo de la negociación a seis bandas
El Gobierno de Pekín está decidido a que Corea del Norte desmantele
definitivamente todo su arsenal nuclear y se ha ofrecido para ser anfitriona de
una nueva conversación a seis, de las que se llevan celebrando desde 2003, que
se antoja complicada ya que Pyongyang ha declarado hace un par de días que no
sólo no piensa cesar su producción nuclear, sino que trabaja para
aumentarla.
El ejecutivo chino señaló ayer, en la misma jornada que
recibía al primer ministro norcoreano Pak Bong Ju, que su objetivo es que la
península de Corea esté libre de armamento nuclear. “El objetivo de las partes
implicadas en el diálogo a seis bandas es asegurar el desmantelamiento nuclear
de la península coreana”, ha declarado Liu Jianchao, portavoz del Ministerio
chino de Asuntos Exteriores, que ha señalado que “China forma parte de este
diálogo, por lo que continuará con sus esfuerzos en ese sentido”.
A seis
bandas
Pak se reunió ayer con su homólogo chino, Wen Jiabao, y hoy por la
tarde lo hará con el presidente, Hu Jintao, y a continuación se reunirá en
Shanghai, Shenyang y Anshan con las autoridades provinciales. El diálogo a seis
bandas encabeza la agenda de la visita oficial de Pak, después de que la cuarta
ronda de conversaciones, prevista para el pasado mes de septiembre, fuera
aplazada por el boicot de Pyongyang por considerar que Estados Unidos (EEUU)
mantenía una actitud “hostil”.
El anuncio de Pyongyang de no renunciar a
su armamento nuclear ha aumentado notablemente la tensión con Estados Unidos,
Japón, Corea del Sur, Rusia y China, países que han participado desde 2003 en
tres rondas de conversaciones sobre el desarme nuclear de Corea del Norte, cuyo
gobierno confirmaba el pasado 10 de febrero estar en posesión de dicho arsenal y
anunciaba su retirada “indefinida” del diálogo.
Con un panorama tan tenso
se presenta una nueva negociación en la que China quiere jugar un papel
protagonista para ofrecer la capitulación nuclear de Pyongyang a EEUU, y que
desde Washington sepan valorar este triunfo de Pekín a la hora de ofrecer
ventajas económicas a China.
Rice, decisiva
La visita a China de
la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, que concluyó el pasado
lunes y que duró dos días, tuvo el desarme nuclear norcoreano como uno de los
temas principales. Los analistas políticos internacionales han interpretado la
visita de Rice, en vísperas del comienzo de la negociación a seis bandas, como
una medida de presión para que Pekín logre obtener un buen resultado de estos
encuentros con los dirigentes de Corea del Norte.
Rice ha asegurado en
China que EEUU no tiene ninguna intención de invadir Corea del Norte y que el
diálogo multipartito es “la mejor solución para este problema”, a pesar de que
en enero acusó a Pyongyang de ser un “baluarte de la tiranía”, unas palabras que
sólo sirvieron para tensar la cuerda con Pyongyang.
Según Liu, la visita
de Riceha sido “una demostración de los esfuerzos constructivos bilaterales. En
su reunión con el presidente Hu, ambos lados reconocieron que la situación debe
resolverse a través del diálogo y la cooperación por el bien de la paz regional
y mundial”. Para el portavoz del Ministerio de Exteriores chino su país
“continuará haciendo esfuerzos para coordinar a todas las partes implicadas, que
deben mostrar mayor flexibilidad y sinceridad para reanudar cuanto antes las
conversaciones”.
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