Cuando un grupo de bolivianos quiso velar el cuerpo de un compatriota supuestamente muerto a manos de la policía, Hebe Bonafini les dedicó un “váyanse, bolivianos hijos de puta. La plaza es nuestra”.
Al intentar un velatorio
Con el objetivo de velar el cuerpo de un albañil boliviano que, según ellos, había muerto por el “gatillo fácil” de un policía, doscientos compatriotas del fallecido se dirigieron este martes con el ataúd a la porteña Plaza de Mayo. Tal vez vestimentas típicas del altiplano o las banderas de su país que portaban no gustaron a la presidenta de las Madres de la Plaza de Mayo, Hebe Bonafini. La conocida activista de extrema izquierda les trató de expulsar del lugar. Según los testimonios de diferentes miembros de un grupo de piqueteros apostados también en la conocida plaza, les dedicó bien un “váyanse, bolivianos hijos de puta. La plaza es nuestra”, bien un “bolivianos de mierda, váyanse”.
Según otros testigos, Bonafini también habría dicho a los bolivianos de luto: “Esta plaza es nuestra. Váyanse de acá. ¿Quién les manda a ustedes? Váyanse, hijos de puta”. Tras estos insultos iniciales y, según el testimonio de un portavoz de los piqueteros, el envío por parte de la agrupación de Madres de un grupo de 40 matones para impedir el velatorio, hubo un intento de intermediación. El piquetero Raúl Castell, que mantiene una huelga de hambre en el lugar, intentó intermediar.
El diálogo entre el piquetero por un lado y Bonafini y el apoderado de su organización, Sergio Schoklender, por otro fue creciendo en tensión, hasta el punto que Castell llegó a espetar a presidenta de las Madres: “¡Nazi de mierda!”. Al final llegó la violencia física. Según unos testigos comenzó cuando un acompañante de las Madres de Mayo empezó a golpear a uno de los bolivianos. Según otras fuentes, fue un piquetero argentino que participaba en el velatorio del boliviano quién agredió a un hombre que estaba con la organización de Bonafini.
La situación de tensión, que se prolongó media hora, derivó en un intercambio de empujones e insultos entre las Madres de la Plaza de Mayo por una parte y piqueteros y bolivianos por otra. Finalmente la Policía intervino para evitar que se llegara a puntos de mayor gravedad. Se separó a los grupos, los bolivianos y el coche fúnebre dejaron la plaza, algo que harían con posterioridad las Madres, y la Policía se desplegó para impedir que volvieran al lugar.
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