Política

Perú, Colombia y Brasil compartirán informaciones secretas

En su frontera común, el crecimiento del narcotráfico es el principal problema porque alimenta la subversión y la delincuencia en general.

EN LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO
La globalización llega a los lugares más recónditos del planeta y a todo tipo de
gentes y actividades. Así ocurre, por ejemplo, en una de las regiones más
hermosas del planeta, la comprendida entre el río Putumayo, el Yavarí y el río
Amazonas, donde Brasil, Colombia y Perú comparten una frontera
común.

Históricamente ha sido una región dura, difícil, donde la vida
cuesta sangre vivirla con una mínima dignidad, en la que la explotación del
hombre por el hombre ha sido una tónica permanente y donde parece que subsiste
la tendencia de enriquecerse a costa de los demás, no con ellos.

Esta
región inhóspita y sin mucha presencia del estado, siempre ha sido tierra de
asilo y de paso de delincuentes varios de todo el mundo y de, por supuesto, los
países que comparten frontera en sus tierras. Hoy día, las autoridades de Perú,
Colombia y Brasil son conscientes de la presencia allí de una mafia
internacional a la que sólo se puede enfrentar mediante estrategias globales. De
hecho, estas mafias cobran fuerza y hasta un cierto descaro en la medida en que
al menos uno de los países afectados no cede gramos de autoridad e incluso
soberanía para adoptar esas políticas globales.

Entre las actividades de
estas mafias se ha detectado no solo el narcotráfico, sino también el
terrorismo, el crimen organizado, cualquier tráfico ilegal (maderas y animales,
por ejemplo), contrabandos a gran escala y explotaciones ilícitas de recursos
naturales.

Pues bien, acaba de hacerse público que a principios de este
año, los ministros de Defensa de los tres países firmaron un acuerdo para una
estrategia de conjunto, basada de momento en el intercambio de información de
los servicios secretos, “porque las amenazas ya no son de un sólo país, sino de
carácter global”, en alusión al “terrorismo y el narcotráfico”.

El
ministro peruano de Defensa, Roberto Chiabra afirmó que “estos delitos no son
aislados, todos suman. Y si a estas mafias les aplicamos estrategias
individuales para aniquilarlas, nunca tendremos éxito”.

La parte
colombiana de esta región es feudo de las FARC, donde se sabe que centralizan
todo su negocio del narcotráfico sirviéndoles, además, de “almacén” de
secuestrados de otros lugares del país y lugar de concentración, adiestramiento
y adoctrinamiento de sus efectivos. Es tal el poder que este grupo guerrillero
tiene que, en los momentos más álgidos del conflicto interno colombiano, tanto
Brasil como Perú suelen reforzar su presencia militar, cada uno en su lado de la
frontera.

La nueva estrategia tripartita entre los tres países está
permitiendo que, por ejemplo, el ejército colombiano esté logrando buenos
resultados en el combate contra las FARC. Desde Perú, que achaca el incremento
del narcotráfico en el país a la presión de las FARC, se ve con satisfacción
este avance del ejército colombiano. No podemos olvidar que en la subregión
amazónica, el crecimiento del narcotráfico es el principal problema porque
mientras exista habrá subversión, guerrillas y delincuencia en general.


El ministro peruano dijo que Brasil efectuará vuelos de vigilancia para
combatir el narcotráfico, y que Perú espera autorización de Estados Unidos para
reanudarlos, con lo cual la lucha contra el tráfico de drogas será sin cuartel.
También anunció oficialmente que el gobierno estadounidense proporcionará al
peruano una escuadrilla de ocho helicópteros Huey II para la erradicación de
cultivos ilegales de coca.

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