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Janos Boka, ministro húngaro para Asuntos de la UE, al revelar lema y programa de la presidencia de Hungría.Imagen: Peter Lakatos EPA

Janos Boka, ministro húngaro para Asuntos de la UE, al revelar lema y programa de la presidencia de Hungría.Imagen: Peter Lakatos EPA

¿Podrá Hungría influir en la agenda de la UE?

Hungría no sorprendió mucho al revelar su eslogan oficial para sus seis meses en la presidencia de la Unión Europea (UE): “Make Europe Great Again”, con claros tintes trumpistas.

El primer ministro ultranacionalista y populista de Hungría, Viktor Orbán, aliado cercano del expresidente estadounidense Donald Trump, es el líder más abiertamente euroescéptico de la Unión Europea.

En la última década, su Gobierno ha chocado con funcionarios de la UE y otros Estados miembros por el retroceso democrático interno, la migración y, más recientemente, por el apoyo militar del bloque a Ucrania.

Budapest ha usado su veto en votaciones clave, paralizando políticas cuando todos estaban listos para proceder. Se le retuvieron miles de millones de euros de fondos de la UE por violar principios de la democracia y el Estado de derecho (aunque una parte de esos fondos ya fue liberada tras reformas). Y, apenas la semana pasada, fue multada con 200 millones de euros (216 millones de dólares) por violar la ley de asilo de la UE.

¿Está Hungría apta para la tarea?

La presidencia del Consejo de la UE es un puesto de seis meses, que se rota entre los 27 Estados miembros. Se trata de actuar como “intermediario honesto” entre los miembros, por encima del interés nacional. Y de impulsar la agenda legislativa del bloque. De ahí que el Parlamento Europeo cuestionara la idoneidad de Hungría para la tarea.

En junio pasado, una mayoría de legisladores de la UE aprobó una resolución preguntando “cómo podrá Hungría cumplir de manera creíble esta tarea en 2024, en vista de su incumplimiento de la legislación de la UE”. Pero esta objeción no vinculante no llegó a ninguna parte.

El 1 de julio, Hungría comenzará a presidir las reuniones y cumbres ministeriales, reemplazando a Bélgica. Hasta finales de año, también representará a otros Estados miembros en las negociaciones con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, el poder ejecutivo de la UE.

“Intermediario honesto”, con toque trumpista

La pasada semana, en una conferencia de prensa en Budapest, el ministro húngaro de Asuntos de la UE, Janos Boka, prometió que su país trabajaría productivamente. “Seremos intermediarios honestos, que trabajaremos lealmente con todos los Estados miembros e instituciones”, dijo.

Boka anunció que Hungría se esforzará por impulsar la competitividad económica de la UE, reforzar la política de defensa, luchar por una “política de ampliación consistente y basada en el mérito” y detener la migración ilegal con fronteras más estrechas y deportaciones más eficientes, en cooperación con países no pertenecientes a la UE.

Además, Budapest intentará remodelar el Fondo de Cohesión, que busca cerrar las brechas entre regiones más ricas y más pobres; impulsará una “política agrícola de la UE orientada a los agricultores”, teniendo en cuenta las protestas contra las medidas climáticas de la UE; y abordará los desafíos demográficos, agregó Boka.

Y, luego, presentó el eslogan oficial: “Make Europe Great Again”, o “Hagamos que Europa vuelva a ser grande”, dijo , en clara referencia al famoso “Make America Great Again” de Donald Trump.

Las relaciones entre la UE y EE. UU. cayeron en picada durante la presidencia de Trump (2017-2021), quien, pese a una reciente condena penal, se postulará nuevamente al cargo en noviembre. La adaptación de Hungría de su lema alude a “la expectativa de que juntos deberíamos ser más fuertes que individualmente, pero que se nos debería permitir seguir siendo quienes somos cuando nos unimos”, aclaró Boka.

Viktor Orbán, primer ministro de Hungría.
Hungría, actualmente dirigida por el euroescéptico Viktor Orbán, ocupará la presidencia de la UE en la segunda mitad de 2024. Imagen: SZILARD KOSZTICSAK/EPA

Un miembro ‘rebelde’ toma las riendas

“Mi principal preocupación sobre la presidencia húngara es que normalizará aún más la idea de que un Estado miembro rebelde puede violar las reglas del juego y al mismo tiempo beneficiarse del juego”, comentó por escrito a DW Alberto Alemanno, profesor de Derecho de la UE en la Universidad HEC de París, que ha abogado por negar la presidencia a Hungría.

Budapest toma el relevo en un momento de transición en Bruselas. Las elecciones al Parlamento Europeo tuvieron lugar en junio, y la nueva Comisión Europea no verá su composición finalizada hasta finales de año. Eso probablemente signifique muy pocas iniciativas legislativas nuevas.

Ucrania y el clima

Un área donde sí podría haber repercusiones es la candidatura de Ucrania para unirse a la UE. Kiev espera iniciar conversaciones concretas sobre las reformas necesarias, conocidas en la jerga de la UE como “capítulos de negociación”. Pero Boka dijo a los periodistas que, “durante la presidencia húngara, la cuestión de abrir capítulos no se planteará en absoluto”, lo que relega el tema hasta 2025.

Alemmano también cree que la presidencia húngara podría influir en las políticas climáticas históricas de la UE y, en particular, en el establecimiento de objetivos para 2030 que deberían encaminar a la UE hacia su objetivo general de cero emisiones netas para 2050.

“El Gobierno húngaro de Fidesz ha criticado frecuentemente el ‘Acuerdo Verde’ de la UE y la agenda climática”, recuerda Alemmano. “Dentro de un panorama político que se espera que gire a la derecha, la presencia de un país escéptico sobre el clima al frente del Consejo durante la segunda mitad de 2024 podría afectar el posicionamiento de la UE”, advierte.

“Trolling” sí, pero no grandes perturbaciones

Sin embargo, no se debe exagerar la influencia del papel de la presidencia de la UE. La gran mayoría de las propuestas legislativas provienen de la Comisión Europea y son aprobadas por los Estados miembros y el Parlamento Europeo.

“Orban y su gente son muy conscientes de que otros Estados miembros intervendrán y asumirán el poder si arruinan la agenda de la UE”, dijo a DW un diplomático de Europa occidental, bajo condición de anonimato: “A lo sumo, utilizarán la plataforma para hacer algo de trolling, como adelanta su eslogan. Depende de todos nosotros ser lo suficientemente disciplinados como para no morder el anzuelo”.

Ella Joyner desde Bruselas para DW.

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