Kirchner llegó a Francia a vender su canje de deuda pero Chirac no le creyó una palabra. Le dio una palmadita en la espalda y lo mandó a resolver el problema con las “privatizadas”.
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Martes, 21 de julio 2026

Kirchner llegó a Francia a vender su canje de deuda pero Chirac no le creyó una palabra. Le dio una palmadita en la espalda y lo mandó a resolver el problema con las “privatizadas”.
editorial
El presidente argentino, Néstor Kirchner, se reunió ayer con su par francés,
Jacques Chirac, en el histórico Palacio del Eliseo. Tras el encuentro, que duró
45 minutos, hubo un gesto de respaldo a la Argentina por el manejo de las
negociaciones con los organismos financieros internacionales y por la política
de derechos humanos. Pero el francés también exhibió reclamos por las tarifas de
las empresas con capitales de su país en la Argentina.
El presidente
Chirac subrayó la importancia de solucionar rápidamente los casos difíciles, en
particular, los de las empresas concesionarias de servicios públicos, según
explicó tras el encuentro Jerome Bonnafont, portavoz de Chirac. La preocupación
del presidente francés gira en torno a la situación del grupo Suez, que controla
Aguas Argentinas, quien, según voceros de la empresa, está analizando abandonar
el país por la pésima situación económica y los desplantes del Gobierno. Las
“privatizadas” están hartas de las medidas demagógicas y populistas del gobierno
del Kirchner y las relaciones son mucho más que tensas.
El último
enfrentamiento vino a raíz de una grotesca decisión del Senado argentino en
donde se aprobó un proyecto de ley por el cual los morosos con las empresas de
servicios públicos tendrán derecho a que no les corten el servicio. Para las
multinacionales extranjeras, que no tuvieron hasta la fecha un reajuste de
tarifas luego de la caótica devaluación del peso, esa medida fue la gota que
colmó el vaso.
Sin embargo, a Kirchner lo único que le preocupa en este
momento es la salida del “default” y el canje de deuda porque allí se decide su
futuro político. Su viaje a Francia se debe a una siega de apoyo en busca de
lograr que Italia le apruebe su tacaña emisión de bonos mediante la cual propone
pagar solamente el 70% del total adeudado, que suma unos U$S 81.800 millones de
dólares, sin contar intereses.
Expresado en sus términos más simples,
Kirchner, quien detesta el protocolo y los viajes oficiales, ha viajado
especialmente a los Campos Elíseos con la pretensión de que los inversores
franceses se crean el cuento de que en la Argentina se respetan los contratos y
los derechos de propiedad, cuando la verdad es que la salud de las empresas está
subordinada a los caprichos políticos del momento.
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