Las coaliciones de centro-derecha, La Casa de la Libertad y de centro-izquierda, La Unión, cerraron la campaña electoral, de cara a las elecciones que se celebrarán entre hoy y mañana, que ha estado protagonizada por insultos y duros ataques y con el tema de los impuestos como fondo
Elecciones en Italia
La Casa de la Libertad celebró ayer su cierre de campaña en la Plaza del Plebiscito de Nápoles, ante decenas de miles de personas. En el acto estuvieron presentes los líderes de Forza Italia, Silvio Berlusconi; de Alianza Nacional, Gianfranco Fini y de la UDC, Pierferdinando Casini.
Mientras, en la Plaza del Pueblo de Roma se reunieron ante también decenas de miles de personas, los líderes de La Unión: Romano Prodi, Francesco Rutelli, Piero Fassino y Luciana Sbarbati. Otros jefes de la coalición se repartieron por Italia, como el líder de Refundación Comunista, Fausto Bertinotti, que cerró la campaña electoral en Milán.
“¿Queréis ser gobernados por quien ha sido cómplice de las peores tiranías de la Historia?, ¿Queréis confiar vuestro futuro a los herederos de Stalin, Mao, Pol Pot y que hoy son amigos de Fidel Castro?, arengó Berlusconi durante su mitin de cierre de campaña.
Prodi, en un discurso menos polémico, se refirió a una “sistemática violación por parte del Gobierno de las reglas, como el último cambio de la ley electoral”, para después prometer un Gobierno de diálogo para todos los italianos y una sociedad donde reine la igualdad.
CAMPAÑA AGRESIVA
Termina así una campaña electoral –hoy es jornada de reflexión– larga, pero sobre todo muy agresiva, en la que han prevalecido las agresiones verbales y el intercambio de acusaciones sobre el estado de la economía del país. Un tema que ha prevalecido sobre el resto: el de los impuestos.
Ha sido sobre todo el presidente del Gobierno y líder del centro-derecha, Silvio Berlusconi, quien se ha mostrado más agresivo ante sus adversarios políticos. Según algunos analistas, su comportamiento debería ser imitado por la oposición. Sin embargo, ésta se ha defendido más de lo que ha atacado al Gobierno durante esta campaña.
Durante la misma se han vivido momentos de gran tensión entre las dos coaliciones. El último se vivió este martes, cuando Berlusconi aseguró que en Italia no podía haber tantos “coglioni” (gilipollas) que voten a la izquierda, durante una intervención ante la Confederación General Italiana del Comercio (Confcommercio). “Tengo demasiada confianza en la inteligencia de los italianos para creer que pueda haber tantos gilipollas que voten por su propio desinterés”, aseguró Berlusconi.
Su insulto causó una dura reacción en la oposición y en el electorado de izquierdas, que salió a la calle con pancartas, pegatinas y otras iniciativas para reivindicar que “mejor ´coglioni´ que votar a Berlusconi”. Berlusconi no se ha arrepentido de su frase y ayer, en su mitin en Nápoles, volvió a repetir: “Ganaremos porque no somos unos ´coglioni´”.
El intercambio de insultos se manifestó también durante el último debate televisivo entre ambos líderes. Cuando hablaban del gasto público, Prodi –citando a un escritor– dijo que “Berlusconi se apoyaba en los números como los borrachos se apoyan a las farolas. No para buscar la luz sino para apoyarse”.
La frase provocó la rabia de Berlusconi, que interrumpió a Prodi en su discurso y comenzó a decir que nadie le podía llamar borracho y que se merecía un respeto, para después llamar a su adversario el “útil idiota de la izquierda”, puesto que estaba siendo utilizado por sus “socios comunistas” y no tenía credibilidad en su coalición. Berlusconi acusó al centro-izquierda de haber comenzado ellos con las descalificaciones al tacharle de “delincuente político y mafioso”.
Mientras, el líder del partido Liga Norte, Umberto Bossi, definió ayer la campaña electoral como “con demasiada maldad inútil”. “La gente no ha entendido nada de números, palabras sin sentido, inútiles insultos de una parte y de otra, que sólo hacen enfadar a la gente y no dan votos”, explicó.
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