Política

Putin expresa su apoyo al gobierno de Islam Karimov en Uzbekistán

El presidente ruso, Vladimir Putin, mostró ayer su preocupación por una posible agravamiento de la situación en Uzbekistán, tras los graves disturbios registrados en este país del Asia Central. Putin fue informado ayer en conversación telefónica por su homólogo uzbeko, Islam Karimov, de los incidentes ocurridos en el país, comunicó el Kremlin en Moscú, reseñó DPA.

Activistas humanitarios denuncian la muerte de hasta 300 civiles
A pesar de los informes, según los cuales el Ejército uzbeko disparó el viernes
por la tarde contra un gran número de pacíficos manifestantes, Moscú elogió el
proceder de la dirección uzbeka. “La parte rusa apoya en estos minutos difíciles
a la cúpula de Uzbekistán”, comunicó el viernes por la noche el Ministerio de
Exteriores en Moscú, tras la escalada de la violencia en la ciudad de
Andishan.

Hasta ayer por la mañana continuaban los combates en la gran
ciudad uzbeka del valle del Fergana, mientras los heridos seguían llegando a los
hospitales y las cifras oficiales hablan de treinta, luego de que el ejército
reprimiera brutalmente una revuelta popular en la ciudad de Andizan.


En tanto, el presidente de Uzbekistán,
Islam Karimov, dijo que las autoridades intentaron negociar con manifestantes
antes de que los soldados comenzaran a disparar contra una multitud, a fin de
aplastar una insurrección, matando presuntamente a docenas de personas.


Karimov, en conferencia de prensa, expresó que las exigencias de los
manifestantes eran inaceptables, y que debió usarse la fuerza para aplastar la
insurrección del viernes en Andiján. El presidente uzbeco dijo que 10 soldados
murieron y “mucho más” manifestantes cayeron baleados por las fuerzas de
seguridad.

Andizhan, la cuarta ciudad del país, con más de 300 mil
habitantes, se encontraba hoy prácticamente aislada. Varios puestos de control
del Ejército y la Policía, con gran despliegue de camiones y blindados, fueron
instalados en todos los accesos.

Las autoridades intentan devolverle el
orden a la ciudad pero, en las calles, la gente se muestra a favor de los
insurgentes. “Daré estas balas a los rebeldes si los veo. No tocan a la gente,
tratan de ayudarla”, dijo un hombre citado por la agencia AFP. Y agregó: “No son
rebeldes, son de los nuestros”.

Preocupación
en la OTAN


El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop
Scheffer, mostró su “profunda preocupación” por la situación de violencia que
está viviendo Uzbekistán durante las últimas horas.

Por ello, instó –en
un comunicado de prensa– a todas las partes a ejercer la moderación y a
suavizar las tensiones por la vía pacífica. Asimismo, manifestó que la Alianza
Atlántica espera que Uzbekistán, como miembro de la “Asociación para la Paz”
(PfP), apueste “por la resolución pacífica de conflictos”.

Varias decenas
de personas murieron esta mañana cuando el Ejército uzbeko abrió fuego contra
miles de manifestantes que se habían congregado en una céntrica plaza de Adijan,
en el este del país, a pesar de que el presidente Islam Karimov aseguró en una
rueda de prensa que las autoridades habían tratado de negociar con la multitud
antes de disparar contra ella.

Los sucesos violentos se declararon
también horas después en una localidad fronteriza con Kirguistán, país al que
han huido ya al menos 6.000 personas.

Activistas humanitarios denuncian cientos de muertes

Activistas humanitarios acusaron ayer al Ejército uzbeko de matar a hasta 300 civiles en Andizhán, escenario de desórdenes de los que el presidente de Uzbekistán, Islám Karímov, responsabilizó a fuerzas integristas de Asia Central.

La pobreza, la represión política, el integrismo islámico, la lucha de clanes y los ejemplos de revueltas populares en el espacio pos-soviético son los ingredientes de la rebelión armada aplastada a sangre y fuego por el Ejército uzbeko.

El Ejército retomó ayer el control del Ayuntamiento de Andizhán, ocupado por un grupo de hombres armados, en un asalto durante el cual disparó indiscriminadamente contra miles de civiles que se manifestaban para reclamar la salida del régimen de Karímov.

Los rebeldes habían atacado una unidad militar para capturar armas y soltaron a centenares de reos de la prisión, que ocuparon para liberar a 23 empresarios acusados de integrismo.

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