Política

Rafael Correa pierde el apoyo de la izquierda para dominar la Constituyente en Ecuador

El presidente socialista Rafael Correa perdió el respaldo de varios movimientos de izquierda para controlar la futura Asamblea Constituyente en Ecuador, acusado de “autoritario y de supuesta concentración de poderes”.

Por intolerante y autoritario
Los movimientos Polo Democrático, Participación Ciudadana, Poder Ciudadano y RED Etica y Democracia -este último con representación en el Congreso- se apartaron del acuerdo que promueve el gobierno para dominar la Asamblea que redactará una nueva Constitución.

“El problema es que hay un proceso que podría ir caminando en una perspectiva autoritaria y por eso hay que defender a la Asamblea como una instancia plural”, señaló César Montufar, líder de Participación Ciudadana, al justificar su distanciamiento.

El dirigente también reprobó “la intolerancia” de Correa, añadiendo que “hay una concentración de poderes (por parte del Ejecutivo) que debe ser detenida y combatida democráticamente”.

Las fuerzas de izquierda cuestionaron en varios frentes al jefe de Estado y coincidieron en describir su estilo “como arrasador, intolerante, y autoritario”.

“No queremos transformación a cualquier costo arrasando con todo el mundo, a la prensa, a quien se ponga por delante. Queremos una transformación en democracia, en pluralismo, en tolerancia y con eficiencia”, indicó el ex ministro Diego Borja, dirigente de Poder Ciudadano.

Asimismo el ex vicepresidente León Roldós, de RED, censuró la “violencia del presidente”, y denunció que bajo su gobierno “sigue la práctica de la corrupción”.

“Se han ido agregando circunstancias en las que no coincido y me asustan”, agregó Roldós, quien perdió las elecciones con el mandatario y se ha convertido en uno de los más severos críticos del Ejecutivo en el manejo de la deuda externa.

Eduardo Delgado, del Polo Democrático, manifestó que “el gobierno tiene muchos verbos de izquierda y muchos acciones neoliberales sobre todo en el manejo de la política petrolera”, porque según él “el control de ese recurso sigue en manos de la vieja guardia”.

En marzo Correa alcanzó un acuerdo con los movimientos Alianza Democrática, Nuevo País y Alianza País -este último plataforma de su elección el 26 de noviembre-, para presentar una lista única para la elección de los asambleístas el 30 de septiembre.

Dos encuestas divulgadas el viernes evidenciaron por primera vez un retroceso en la aceptación del gobernante socialista desde el inicio de su mandato, el 15 de enero.

Según la empresa Cedatos-Gallup, Correa alcanzó en mayo una popularidad de 67%, nueve puntos menos que en abril, cuando tenía 76%. Otra medición de Perfiles de Opinión reveló una caída de seis puntos al pasar de 87% a 81% en el mismo período.

El descenso en las encuestas coincidió con las “semanas más duras” del gobierno, como admitió Correa el 23 de mayo.

Por un lado llevó al rojo vivo el enfrentamiento con un sector de la prensa enjuiciando por injurias al presidente del diario La Hora, Francisco Vivanco, a raíz de un editorial que lo acusó de gobernar con “tumultos, palos y piedras”.

Asimismo, el gobierno fue cuestionado por una grabación ilegal que realizó el ministro de Economía, Ricardo Patiño, quien filmó una charla con agentes financieros que le proponían “poner nervioso al mercado” para favorecer la venta de unos seguros de los bonos Global 2030.

La oposición acusó a Patiño de favorecer a banqueros venezolanos a través de una supuesta especulación, mientras la Fiscalía empezó a indagar y el Congreso aún debate un posible juicio político.

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