El líder de la oposición en España tiene “la conciencia tranquila” después de haber llegado a un pacto con el Gobierno para luchar contra el Plan Ibarretxe y mantener la unidad de España. Así, confirma la disposición del PP para hablar de estabilidad política con el Ejecutivo.
PARA DEFENDER LA SOBERANÍA DE ESPAÑA
Después de que el PP llegara a un pacto con el Gobierno sobre el Plan Ibarretxe,
y de que comenzaran a surgir rumores sobre una posible tregua de ETA, ayer
Mariano Rajoy dejó la puerta abierta para “hablar de estabilidad política con el
Gobierno” con el objetivo de reforzar el acuerdo alcanzado.
Según el
líder de la oposición española, su partido muestra una total disposición al
diálogo con el Ejecutivo de Zapatero, puesto que, a su juicio, será “difícil
gestionar el acuerdo” que se alcanzó en La Moncloa. No tiene dudas Rajoy acerca
de la conveniencia de haber llegado a un acuerdo con el Gobierno en este tema.
“Tengo la conciencia tranquila”, aseguró, tras matizar que el hecho de que los
dos grandes partidos españoles llegan a un pacto “no debería molestar a nadie
que se tome mínimamente por demócrata”. Lo que no significa, ni mucho menos, que
el PP renuncie a su “derecho de critica”, apostilló Rajoy.
No obstante,
cree que ahora es el momento de “concretar qué hacemos”, sin más dilación, y
criticó a los socialistas por haber cometido un grave error al presentar un
“plan López” (en referencia al líder socialista vasco Patxi López), como
alternativa al Plan Ibarretxe. Según su punto de vista, la reforma estatutaria
del Partido Socialista vasco “plantea cosas disparatadas” y supone un
reconocimiento al planteamiento del lehendakari Ibarretxe, ya que mantiene que
es necesario hacer una reforma del Estatuto.
Otra de las ideas
planteadas por presidente popular fue la creación de una “comisión política del
altura” con el Gobierno e insitió en que lo pactado en Moncloa no entra a
“debatir artículos de textos legales”.
Mariano Rajoy elogió el acuerdo
obtenido por los epresentantes “constitucionalistas” en las pasadas elecciones
vascas (esto es, entre el entonces candidato del PP Jaime Mayor Oreja y el
socialista Nicolás Redondo Terreros). Asimismo lamentó que el fiscal general del
Estado, Cándido Conde Pumpido, no recurriera la decisión del Tribunal Superior
de Justicia del País Vasco de archivar la causa abierta contra parlamentarios de
la Cámara de Vitoria por negarse a disolver a los diputados de Batasuna-ETA.
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