El director gerente del Fondo Monetario Internacional ha desarrollado durante esta semana una visita a Asturias en la que, entre otras actividades, pronunció una conferencia en la Universidad de Oviedo, en el que es su primer acto universitario desde que accedió al cargo. El papel del FMI en el contexto internacional fue la base de su intervención.
ESTA SEMANA HA VISITADO ASTURIAS
La visita que Rodrigo Rato ha realizado esta semana a Asturias no ha tenido
desperdicio. Además de recibir la Medalla de Oro de la Cámara de Comercio de
Gijón, el director gerente del FMI ha tenido tiempo durante estos días para
referirse, en los diferentes foros en los que ha participado, a las cuestiones
más candentes de la economía mundial, en declaraciones a la prensa en las que no
ha esquivado ningún tema.
Por ejemplo, en una de estas intervenciones
instó a Estados Unidos a poner en marcha reformas en su política presupuestaria
e incrementar el ahorro interno para afrontar reformas sociales. En concreto,
señaló que “el aumento de ahorro interno debe ser una prioridad para Estados
Unidos, no sólo por razones de desequilibrio externo, sino por el desafío de las
reformas sanitarias y sociales que tiene el nuevo gobierno americano”.
Respecto a la difícil situación del dólar ante el euro, explicó que en
buena medida se debe a los “desequilibrios externos y la falta de ahorro
interno”. No obstante, señaló que la actual tendencia en la cotización de las
dos monedas responde fundamentalmente a un proceso de “adaptación” de las mismas
a la realidad de sus respectivas economías.
“La evolución de las monedas
hay que verlas en periodos amplios para evitar análisis equívocos”, añadió Rato,
quien además señaló que los valores actuales del euro y el dólar se acercan más
hoy a las economías europea y norteamericana. En ese sentido, abogó por que
mercados como Europa o Japón trabajen en “sistemas cambiarios más acordes con
sus economías y más capaces de absorber choques externos, especialmente en el
caso de la economía asiática”.
La crisis
argentina
Por lo que se refiere a la controvertida relación entre
el organismo que dirige y Argentina, Rodrigo Rato tampoco eludió afrontar el
asunto. Al respecto señaló que retomará la próxima semana los trabajos con el
Gobierno de este país para “seguir avanzando” en la colaboración que el FMI y
dicho Ejecutivo mantienen para introducir reformas estructurales en la economía
del país y para la elaboración de los presupuestos estatales del año que viene.
Recordó que en estos momentos el programa está suspendido a petición del
Gobierno, y señaló que “estamos trabajando con el Gobierno de Argentina en
muchos temas, como el presupuesto del año que viene o las reformas
estructurales, y en ese sentido espero que a lo largo de las próximas semanas
podamos seguir avanzando”, indicó.
Lucha contra
la pobreza desde el FMI
Uno de los últimos actos de Rato en
Asturias ha sido su conferencia en la Facultad de Ciencias Económicas de la
Universidad de Oviedo, en la que emplazó a los países más ricos a realizar “una
apertura de sus fronteras comerciales en todos los productos, especialmente los
agrícolas”. Esto, a su entender, aumentaría las oportunidades de los países
pobres “más que cualquier iniciativa presente o futura que pueda producir la
ayuda directa”. En su opinión, la libertad de comercio resulta más efectiva
contra la pobreza que las ayudas que proceden de los países desarrollados.
Rato admitió que en los últimos años, a pesar de la reducción del
volumen de pobreza en países como China o India, los objetivos que se fijó la
comunidad internacional para aumentar el desarrollo de regiones como el África
subsahariana de cara al año 2015 no se conseguirán. Pese a todo, cree necesario
seguir adelante con los programas de erradicación de la pobreza que desarrolla
el FMI en colaboración con el Banco Mundial, y especialmente con las iniciativas
destinadas a condonar la deuda externa de los países menos desarrollados.
Respecto al papel del Fondo Monetario, indicó que a lo largo de estos
sesenta años sin duda ha cometido errores al afrontar algunas crisis, pero
subrayó su voluntad de ser una administración pública, abierta y transparente.
Admitió que los condicionantes que impone el Fondo a los países en dificultades
en materia de política macroeconómica “producen críticas” que afirmó comprender,
pero subrayó que las crisis financieras “deben ser cortadas rápidamente”.
Ejemplos de ello son Corea, Brasil y Turquía, países que atravesaron
circunstancias muy difíciles y salieron de ellas “gracias a su esfuerzo y a la
asistencia del FMI” hasta situarse entre las economías más dinámicas del mundo.
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