Política

Reino Unido incluyó a Al-Megrahi en un acuerdo de prisioneros por motivos comerciales

AGENCIAS/EDE.- The Times asegura que Londres aprobó hace dos años la inclusión del único condenado por el atentado terrorista de Lockerbie en una lista para el traslado de prisioneros libios relacionada indirectamente con las negociaciones para desbloquear un importante contrato de explotación petrolera a cuenta de la compañía británica BP con las autoridades de Trípoli.

AGENCIAS/ Asesino de 270 personas en 1988

El titular de Justicia de Reino Unido, Jack Straw, ha respondido a esa información precisando que Al-Megrahi, enfermo terminal de cáncer de próstata, no fue puesto en libertad en virtud de este acuerdo, sino por motivos meramente humanitarios, por lo que esa noticia sólo tiene un carácter puramente “académico”.


 


No obstante, en una carta con fecha de diciembre de 2007, enviada a su homólogo escocés, Kenny MacAskill, Straw reconoce explícitamente que “dadas las extensas negociaciones con Libia, que han alcanzado un punto crítico, y a la luz de los extraordinarios intereses de Reino Unido“, decidió no atender a la petición de Edimburgo para impedir el traslado de Al-Megrahi. “El traslado de prisioneros seguirá el estándar habitual y no se mencionará a individuo alguno”, notificó el ministro británico de Justicia, quien aseguraba de todos “reconocer la importancia que concede Escocia a la exclusión” del terrorista libio.


 


“Independientemente del derecho a veto que Londres pudiera ejercer, el Ejecutivo escocés quería imponer una excepción en el caso de Al-Megrahi. Tal exclusión se apartaba de la fórmula habitual de los tratados sobre prisioneros, que fue finalmente la aprobada, y que concede la posibilidad de vetar cualquier tipo de solicitud”, declaró Straw al diario puntualizando que, “por supuesto, se trata de una cuestión puramente académica ya que Al-Megrahi no fue liberado bajo los términos de este tratado, sino por motivos humanitarios”.


 


El punto petrolero


 


Por su parte, el diario The Observer documenta en su última edición decenas de negociaciones comerciales durante los últimos cuatro años realizadas a tres bandas entre Londres, Trípoli, y la también petrolera Shell, a cuyas oficinas llegó a acudir el príncipe Carlos de Inglaterra en calidad de mediador, junto con “varios ministros de Gobierno y representantes del Foreign Office” entre los que se encontraba el ministro de Exteriores británico, David Miliband.


 


The Observer precisa que el Gobierno británico actuó de parte para consolidar y desarrollar el acuerdo firmado entre Shell y las autoridades libias el 25 de marzo de 2004 por el que se construiría “una sociedad estratégica a largo plazo entre la petrolera y el Gobierno de Trípoli“. La compañía petrolera no ha comentado al respecto.


 


El mencionado acuerdo, no obstante, fue gestionado directamente por el entonces primer ministro británico, Tony Blair, seguido de una serie de encuentros entre ejecutivos de la compañía con la entonces ministra de Estado en la Oficina de Exteriores y de la Commonwealth, baronesa Elizabeth Conway Symons. A lo largo de 2005, el acuerdo fue remachado por otro ministro de Estado, Douglas Alexander, y por el embajador británico en Libia, Anthony Layden, según el diario. En 2006, el príncipe Carlos abordó explícitamente este tema durante un encuentro en Trípoli al que asistió el representante de Shell, Zainul Rahim Mohn Zain.


 

Shell fue una de las primeras compañías petroleras que reanudó la negociación con Libia tras el final de las sanciones impuestas por Naciones Unidas después del compromiso del dictador, Muamar Gadafi, de cancelar todas sus actividades relacionadas con la financiación de grupos terroristas y la obtención de armas nucleares.

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