Estarán en cámara ardiente para recibir el último homenaje de personalidades y fieles cristianos. Sus funerales serán el viernes a las 10 a.m. Los restos del Papa quedaron instalados desde ayer a la tarde en San Pedro, después de una pausa en la entrada principal, para ser expuestos públicamente en medio de un fuerte aplauso popular. Decenas de miles de fieles desfilan por la basílica para rendir un último homenaje a unos de los hombres más carismáticos que ha presidido la Iglesia Católica.
Miles de fieles despiden a Juan Pablo II El Grande
El cuerpo sin vida del Papa, transportado a hombros por una docena de
porteadores, procedía de la sala Clementina, situada en el segundo piso del
Palacio Pontificio, donde estuvo expuesto desde el domingo al mediodía hasta la
tarde de este lunes para representantes vaticanos y autoridades. Tras una breve
bendición, el cuerpo del Papa cruzó por última vez la plaza de San Pedro
precedido por cardenales vestidos con trajes de ceremonia de color púrpura y con
encajes blancos, y flanqueado por la Guardia Suiza.
La procesión, que
estuvo presidida por el camarlengo Eduardo Martínez Somalo, encargado de la
interinidad vaticana hasta la elección de un nuevo Papa, concluyó con una
liturgia de la palabra. El cadáver de Karol Wojtyla había sido colocado en un
catafalco en la monumental sala Clementina, en la primera estación del rito de
las exequias.
Con aspecto sereno, pero mostrando en su rostro el
sufrimiento que ha pasado y exhibiendo unas manos blanquísimas que estrechaban
un rosario, el cuerpo sin vida de Juan Pablo II fue expuesto el domingo en el
Palacio Apostólico para el homenaje de la Curia.
El Pontífice estaba
revestido con los hábitos pontificales: sotana blanca y casulla roja. Sobre la
casulla le fue colocado el “palio”, estola de lana blanca con cruces negras
(signo litúrgico de honor y jurisdicción), fijado con un gran alfiler
dorado.
Sobre la cabeza tenía la mitra y apoyado sobre el cuerpo, en la
parte izquierda, le fue colocado su tradicional báculo terminado en una cruz.
Las manos, extremadamente blancas, que impresionaban, las tenía unidas y un
rosario entre los dedos, delgadísimos. Calzaba sus tradicionales zapatos de
color marrón rojizo. A la derecha del catafalco fue colocado un cirio pascual
del actual año, mientras dos Guardias Suizas rendían honores.
Curia,
autoridades italianas y cuerpo diplomático rindieron homenaje La ceremonia
concluyó con el canto del Padrenuestro en latín y después comenzó el homenaje de
la Curia, de las autoridades italianas y del cuerpo diplomático acreditado ente
el Vaticano. Lo abrió el decano del colegio cardenalicio, Joseph Ratzinger, que
oró unos momentos ante el cadáver y después le siguieron, entre otros, los
purpurados Julián Herranz, Crescenzio Sepe, Javier Lozano Barragán, Camillo
Ruini, José Saraiva y Darío Castrillón Hoyos, el arzobispo Leonado Sandri y
numerosos prelados, entre ellos Cipriano Calerón Polo.
Italia estuvo
representada por el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, y el
Gobierno presidido por Silvio Berlusconi. También estuvo el alcalde de Roma,
Walter Veltroni, y el líder de la oposición Piero Fassino. Todos los presentes
dieron el pésame a Estanislao Dziwisz, quien en un momento no pudo retener las
lágrimas. Además de la Curia, también acudió a la Clementina el personal que
presta sus servicios en el Vaticano. Posteriormente, la sala Clementina del
Vaticano cerró sus puertas. Las volverá a abrir este lunes para que los
empleados de la Santa Sede puedan rendir tributo al Papa fallecido.
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