El ex presidente del Ecuador, Lucio Gutiérrez, abandonó en la madrugada de ayer la residencia del embajador de Brasil en esta ciudad, Sergio Florencio, luego de que le fuera concedido el salvoconducto que le da vía libre para exiliarse en esa nación. La salida de Gutiérrez de la residencia se produjo alrededor de las 4:30 a.m., en momentos en que tanto las protestas de los autodenominados “forajidos” como la presencia masiva de los medios de comunicación se habían disuelto.
Funcionarios de la Cancillería brasileña recibieron en la base aérea al depuesto mandatario
El depuesto presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez llegó ayer a Brasilia en el final de una sigilosa operación de rescate, en la que incluso habría tenido que disfrazarse de policía. Con su llegada a Brasilia, Gutiérrez se constituyó en el tercer mandatario ecuatoriano depuesto y que escapa al exilio en los últimos ocho años. Gutiérrez fue asilado en Brasil, en una misión calificada de “delicada y emocionante”.
Gutiérrez llegó ayer a Brasilia con su mujer e hija e inmediatamente después de desembarcar del avión que lo trasladó desde su país fue llevado en helicóptero militar hasta un hotel de tránsito utilizado por el ejército brasileño para hospedar a oficiales en viaje. En la misma jornada, los nuevos ministros de Ecuador, Mauricio Gándara y Rafael Correa, los dos más controvertidos del gobierno de Alfredo Palacio –aún no avalado por la comunidad internacional–, se declararon “forajidos” y propugnaron la reestructuración del Estado por medio de una consulta popular.
El Boeing 737 de la Fuerza Aérea Brasileña que trajo al depuesto mandatario, su esposa y una de sus dos hijas aterrizó en la base aérea de esta capital a las 13.30 hora local. Gutiérrez y su familia salieron por la parte trasera del avión y fueron recibidos por funcionarios de la Cancillería. Según informes, para disimular la salida de la embajada brasileña en Quito, los tres vistieron uniforme negro de las brigadas especiales de policía y cambiaron las vestimentas durante el vuelo a Brasilia.
El ex mandatario, de 48 años, caminó hacia a un helicóptero militar blanco ubicado a unos 200 metros para ser trasladado hasta el Hotel Militar, ubicado en la zona militar de Brasilia. Por normas del derecho de asilo, quienes reciben el beneficio están vetados de formular declaraciones de orden político en el país que los acoge. Poco antes del aterrizaje del avión, la oficina de prensa de la Presidencia de Brasil distribuyó copias de la carta dirigida al embajador Sergio Florencio Sobrinho en la que Gutiérrez, con fecha 20 de abril, pidió asilo político para sí, su esposa Ximena Bohórquez Romero y sus hijas Karina Ximena y Viviana Estefania.
“En vista de la actual situación política en la República del Ecuador, [me] siento personalmente amenazado e incapaz de garantizar mi libertad y mi integridad física, así como de mi esposa y mis dos hijas. En esas condiciones pido por intermedio de Ud. la concesión de asilo político en la República Federativa de Brasil a partir de la presente fecha…” “Asumo el firme compromiso —dice en el párrafo final— de obedecer los requisitos de la institución del asilo: no ejercer actividades políticas y no dar declaraciones de contenido político”. El ex mandatario y su esposa, llegaron acompañados al parecer por la hija menor, Viviana Estefania. La mayor, Karina, que estudia ingeniería en la academia militar de Quito, decidió permanecer.
Gutiérrez vestía una chaqueta azul marino y camisa blanca, sin corbata. Su esposa, un traje sastre gris. La hija vestía pantalones vaqueros azules, pullover y un gorro negro. La salida de Gutiérrez de la embajada brasileña fue una operación cuidadosa, según informes divulgados aquí, para evitar que los grupos que estuvieron protestando alrededor del edificio renovaran el hostigamiento a la sede diplomática y pusieran en riesgo la seguridad del depuesto presidente. “Han sido rescatados y están rumbo a Brasil. La misión ha sido un éxito”, dijo en Quito el teniente coronel brasileño Valdomiro Fagundes cuando, en la madrugada de ayer, empezó el viaje de Gutiérrez tras su salida de la embajada. “Hicimos todo muy rápidamente”, dijo el jefe de la misión, brigadier Josely Parente Camelo. Antes de llegar a Brasilia, el avión realizó una parada técnica en Río Branco, a 2,250 kilómetros al noroeste de Brasilia.
Entrevistados por el periodista Carlos Vera en el canal de televisión Ecuavisa, Gándara, ministro de Interior, y Correa, de Economía, coincidieron en que el país, sin desoír la opinión internacional, “debe tomar sus propias decisiones”. Antes de su intervención, Correa manifestó: “Aquí hay un ´forajido´ más” y ofreció su número de cédula de identidad, del mismo modo que han hecho cientos de personas en la emisora Radio la Luna (emisora que asumió la coordinación de las multitudinarias protestas populares que tuvieron lugar en Quito durante los últimos días).
La rebelión de los “forajidos”, así llamados por el calificativo despectivo que Gutiérrez les espetó a los manifestantes en su contra, se inició el 13 de abril y concluyó con el derrocamiento, el pasado miércoles, del presidente Gutiérrez y la designación de su vicepresidente, Alfredo Palacio, como nuevo Jefe de Estado.
En febrero de 1997 fue depuesto, también por resolución del Congreso el presidente Abdalá Bucaram. En enero del 2000, el presidente Jamil Mahuad también fue depuesto, tras una rebelión popular, indígena y militar comandada por Gutiérrez, entonces coronel de Ejército.
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