Política

Rice inicia una gira por Asia Central para consolidar la política exterior de EEUU en la región

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, inició su primera gira por Asia Central, en la que defenderá la presencia militar y el peso político de EEUU en la zona, pese a los recelos de Rusia y China.

Viaja al corazón de Asia para defender la presencia militar estadounidense
 Rice visitará Kirguizistán, Afganistán, Kazajistán y Tayikistán, por ese orden, y regresará a Washington tras cuatro días de intensos contactos con funcionarios del Gobierno, empresarios y miembros de la oposición.

´La secretaria de Estado mostrará el respaldo de EEUU a aquellos que emprendan las necesarias reformas y apoyen los derechos humanos y la libertad de expresión´, aseguró Sean McCormack, portavoz del departamento de Estado norteamericano en vísperas de la visita.

Asia Central se ha convertido en los últimos meses en escenario de un pulso geopolítico en el que EEUU, Rusia y China luchan por incrementar su influencia en una región crucial por su localización entre el Mar Caspio, Irán, Afganistán y el noroeste chino.

Rusia, que a pesar de su decreciente influencia aún considera esta región su patio trasero, y China, que intenta diversificar sus fuentes de energía al acceder al petróleo y gas de la zona, ven con recelo la presencia militar de EEUU.

Estas dos potencias consideran que la presencia de las tropas norteamericanas, que llegaron a la zona en 2001 tras los atentados del 11 de septiembre, es un factor de inestabilidad y demandan su repliegue.

Uno de los objetivos de Rice será convencer a sus interlocutores centroasiáticos de que la situación en Afganistán aún requiere la presencia de bases estadounidenses.

En su encuentro con el presidente afgano, Hamid Karzai, la secretaria de Estado reiterará el compromiso de Washington con la reconstrucción del país y la liquidación de Al Qaeda y los insurgentes talibanes.

Washington tiene desplegados en Afganistán unos 18.000 soldados que participan, en su mayoría, en la operación antiterrorista internacional ´Libertad Duradera´ y en la formación del nuevo Ejército Nacional Afgano.

EEUU estudia la posibilidad de instalar bases permanentes en este país en caso de que la situación se agrave, aunque la OTAN se comprometió esta semana a desplegar el próximo año hasta 15.000 soldados en el sur del país.

Kirguizistán, el único país de la zona sin recursos energéticos, no pone pegas a la presencia estadounidense en la base de Manás, que acoge a un millar de soldados estadounidenses.

No obstante, el nuevo presidente, Kurmambek Bakíyev, tiene que hilar muy fino para no irritar a Rusia, principal inversor y receptor de jornaleros kirguises, y la vecina China.

El pago por el alquiler de la base representa el 7 por ciento del Producto Interior Bruto de Kirguizistán, por lo que Bakíyev, cuyo ascenso al poder fue recibido con buenos ojos por Washington, no impondrá plazos en su encuentro con Rice.

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