Política

Robert Kagan: “Son ustedes los europeos, los que están aislados del mundo”

Robert Kagan, uno de los más destacados ideólogos del pensamiento neoconservador estadounidense, pide que Europa acepte el poder militar de Estados Unidos como única garantía posible del orden mundial y le devuelva la legitimidad que, según él, le retiró al final de la guerra fría.

Relaciones Internacionales
Robert Kagan, de 45 años, no se siente identificado con el medio siglo de
historia común en el seno de las Naciones Unidas. Su visión del mundo es un
perfecto exponente del denominado “pensamiento neoconservador”. Sostiene Kagan
que el problema de fondo entre Europa y Estados Unidos no es Iraq. Si antes
pensaba que a pesar del desencuentro sobre la guerra contra Saddam Hussein, los
valores comunes entre europeos y norteamericanos serían preservados, Kagan dice
haberse dado cuenta de que las diferencias son más profundas que antes, de que
son “estructurales e ideológicas”.

El océano que separa a los dos
componentes de Occidente es muy ancho. Para Kagan, hay que aceptar que “los que
tienen más poder tienden a usarlo y a creer en la legimitidad que da ese poder”.
Los europeos, que crearon la idea de la razón de Estado –sostiene–,, están
haciendo dejación de ésta y se hallan en una posición que podría definirse así:
“Los países débiles siempre han querido tener mecanismos para limitar el poder
de los que lo poseen”. El problema, según este axioma, no es de Estados Unidos,
sino de Europa: los europeos no quieren reconocer el poder militar “y no quieren
usarlo”, y esto se debe a la amarga experiencia de las guerras del siglo XX.


En resumen: “Son ustedes los europeos, los que están aislados”.


Es usted de los que rezan con Bush?


–Un ateo sólo reza una vez… y no vuelve a hacerlo ya más.


–¿Está diciéndome que es ateo?

–Sí,
soy ateo.

–Yo creía que…

–… que
yo soy un cristiano evangelista, ¿no? Y que soy un neoconservador, ¿no?


–Sí, es lo que aquí se nos cuenta de usted…


–Una falsedad, un mito conspiratorio más que corre por Europa:
¡ni soy evangelista ni soy cristiano ni tengo idea de lo que significa eso de
neoconservador! ¡No puedo reconocerme en un retrato así!

–Pues retrátese usted mismo.

–Soy un liberal
norteamericano.

–Se le tilda de “halcón”,
“imperialista”…

–Ya, sólo porque digo que mi máxima
preocupación es la seguridad de Estados Unidos y la difusión y defensa de los
principios democrático-liberales en todo el mundo…

–¿Mediante las armas?

–¡El poder militar es
esencial para garantizar esa seguridad y defender esos principios!Pero yo no
estoy inventando nada: hablo apoyado en una larga tradición norteamericana que
pasa por Hamilton, Lincoln, Roosevelt, Truman, Kennedy, Reagan…

–¿Es Bush el actual heredero de ese linaje?

–Yo lo
dudé hasta el 11-S… Pero luego vi que sí, que aquello aclaró su pensamiento.


–Si pudiésemos hoy retroceder hasta antes del ataque
a Iraq, ¿qué rectificaría usted?


–Evitaría tantas semanas de
negociaciones en la ONU, esa ilusa ficción de que un acuerdo Europa-Estados
Unidos era viable.

–¿Y qué hubiera hecho
usted?


–Bush debería haber ido a la ONU en septiembre del 2002
con una tajante resolución sobre la mesa: o Iraq cumple o que arrostre las
consecuencias. En aquel momento, planteado así, Francia no se hubiera
resistido…

–Y si hubiese tenido que asesorar usted
a Jacques Chirac, ¿qué le habría dicho?


–Vaya usted con cuidado
en su deseo de recortar la hegemonía de Estados Unidos, porque, ¿cuál es la
alternativa, señor Chirac?

–Un mundo más multipolar,
le diría él.


–¿Con qué polos, señor Chirac? Mire alrededor:
¡China y Rusia! ¿Eso desea?

–Pero está Europa…


–No: Europa no llega todavía a ser un polo, señor Chirac…
¡Esfuércese usted para crear ese polo! Mientras, lo que pretende es una
“multipolaridad honorífica” para ustedes. ¡Con esa línea, sólo consigue usted
debilitar el único polo con poder real para resolver los peligros y amenazas que
nos acechan!

–El polo de Estados Unidos, claro.


–Claro. ¿A quién, si no, recurrió Europa para resolver su crisis
en Kosovo? Mire, la idea de un mundo multipolar es un craso error, señor Chirac:
¡seamos realistas..!

–¿Acusa a los europeos de no
serlo?


–Hace cien años se tenía a los norteamericanos por
cándidos e ingenuos frente a los europeos, realistas, pragmáticos, los de la
“real-politik”… Constato que la tortilla ha girado: ¡Estados Unidos es hoy
realista, mientras que Europa es hoy ingenuamente soñadora!

–¿Está satisfecho con la situación en Iraq?

–Creo
que hay pocos soldados norteamericanos allí. Bush ha gestionado mal la
posguerra: ¡debería haber enviado ya más soldados, más fuerzas, más medios! Para
consolidar infraestructuras, reforzar su red eléctrica…

–¿Y por qué no lo ha hecho?

–Porque, irónicamente,
el secretario de Defensa (Donald Rumsfeld) se resiste. Él cree que puede
conseguirse lo mismo con menos tropas… Es un error: otra vez estamos siendo
demasiado lentos. ¡Enviar tropas debería ser hoy nuestra más alta prioridad!


–Quizá Bush y Rumsfeld temen que al pueblo
norteamericano le irrite tanto sacrificio…


–La mayoría respalda
los esfuerzos de reconstrucción: el Congreso votará una partida de 87.000
millones de dólares para ello, y verá como se aprueba por amplia mayoría.


–¿No es eso muchísimo dinero?

–Sí,
pero ¿cuál es la alternativa? ¿Esperar a que Europa aporte tropas? No. ¡Ni las
tiene! ¿Tropas de Pakistán, India, Turquía..? Bien, pero mire, al final,
igualmente, Estados Unido tendrá que sacar las castañas del fuego, como siempre,
¡así que es mejor moverse ya!

–Pero los soldados
norteamericanos en Iraq están siendo acosados, la tensión crece…



–¡Esa es una imagen sesgada! Confío en que escriba lo que ahora voy a
decirle…

–No lo dude.

–Las
informaciones que los periodistas europeos envían desde Iraq son muy parciales.
No reflejan que la mayoría de los iraquíes se alegran del fin de Saddam, y que
el 60% dice que le compensa todo lo sucedido en la guerra a cambio del
derrocamiento de Saddam.

Pues no veo aplausos a sus
soldados…


–Hay hostilidad hacia la presencia norteamericana por
parte de los suníes, que han perdido hegemonía, y eso es un problema que debemos
afrontar, pero con los chiitas hay buena colaboración… Todo es complejo.


–Si justifica usted el ataque a Iraq en nombre de la
democracia, ¿qué país toca ahora?


–Hay dictadores con armas de
destrucción masiva: Kim Jong Il, los ayatolás de Irán… Clinton dialogó con
Corea, ¡y eso le dio tiempo para lograr el arma nuclear! Ya es tarde…


–Desconfía usted del diálogo…

–Eso
funcionó con Gorbachev, pero ha fracasado con tantos otros dictadores… ¡Hay
que calibrar muy bien con quién se dialoga!

Fuente: La Vanguardia – Fundació Catalunya Oberta

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