“Los gobiernos europeos deben tomar diversas iniciativas concretas” para afrontar el choque demográfico que comenzará a manifestarse desde 2010, reducir los déficit presupuestarios estructurales, profundizar la reforma de la protección social y aumentar los índices de utilización de la mano de obra, recalcó el director del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato.
Especialmente las del mercado laboral y de las pensiones
Una determinación renovada y una actuación más global en materia de reforma se impone”, ya que de lo contrario la expansión económica de la zona euro seguirá estando frenada, advirtió Rato en un artículo publicado ayer por el vespertino francés “Le Monde”.
Tras indicar que a largo plazo el dossier prioritario es el del mercado laboral -el índice de paro es ahora de casi el 10% y del 20% entre los jóvenes-, el responsable del FMI señaló que uno de los elementos cruciales del problema es el envejecimiento de la población europea, que va a acelerarse en los próximos 40 años.
“Los gobiernos europeos deben tomar diversas iniciativas concretas” para afrontar el choque demográfico que comenzará a manifestarse desde 2010, reducir los déficit presupuestarios estructurales, profundizar la reforma de la protección social y aumentar los índices de utilización de la mano de obra, recalcó.
Señaló que en muchos casos es “esencial” empezar con la reforma de las pensiones, lo que pasa por elevar la edad reglamentaria de la jubilación en función de la esperanza de vida, “fórmula preferible a una reducción de las prestaciones”.
En segundo lugar, los Gobiernos deben seguir ayudando a los parados pero también reforzar las incitaciones a trabajar, indicó Rato, para quien importa reducir el coste de la creación de empleo.
Tras opinar que el salario mínimo es un obstáculo para ello en muchos países, consideró preferible que el Estado ayude a los ciudadanos a mantener un nivel de vida decente “subvencionando el trabajo por medio de créditos de impuestos sobre la renta”.
En numerosos países, observó, los gobiernos deben abandonar las estructuras que se limitan a proteger a los trabajadores y sus empleadores y adoptar formulas que benefician a “todos” los individuos, es decir, que “proteger a los ciudadanos” en lugar de las llamadas rentas económicas.
Rato abogó por otra parte por una mejor integración de los mercados de productos y servicios en Europa, lo que favorecería un crecimiento más robusto de la economía.
“La integración de Europa en la posguerra ha sido globalmente benéfica. Ahora se requieren estrategias mejor orientadas que en el pasado” que conjuguen las reformas de los mercados del trabajo y de los productos, con el objetivo de elevar la utilización de la mano de obra”, indicó, antes de añadir que la estrategia de Lisboa revisada ofrece un marco apropiado para ello.
Para Rato, Europea puede volver a darse a sí misma los medios para ser una región más dinámica si mantiene “firmemente” el rumbo de las reformas estructurales y, con ello, contribuir de forma “decisiva” a la corrección de los desequilibrios que amenazan la prosperidad mundial.
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