Uno de los rasgos básicos del comunismo es su falta de respeto por los derechos de propiedad
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Sábado, 07 de febrero 2026

Uno de los rasgos básicos del comunismo es su falta de respeto por los derechos de propiedad
editorial
El presidente venezolano Hugo Chávez había manifestado recientemente y sin vergüenza que sus políticas eran sin tapujos “socialistas” pero a la vista de la noticia sobre la expropiación de fincas que hoy publica Diario Exterior creemos que eso no es otra cosa más que populismo de viejas raices comunistas
Y si no que se lo pregunten a los dueños de la finca Piñero, a quienes el soviet venezolano le ha robado 80.212 hectáreas que estaban dedicadas a la ganadería y al turismo ecológico debido a su bien conservada fauna y flora. “A través de todos los procedimientos técnicos y administrativos” el Gobierno de Chávez decidió que el Hato Piñero es de “origen baldío” y que la “tradición legal no demuestra documentos debidamente verificados que determinen propiedad privada”.
Uno de los rasgos básicos del comunismo es su falta de respeto por los derechos de propiedad, pilares fundamentales del Estado de Derecho y el sistema capitalista. Lamentablemente, las violaciones masivas a los derechos fundamentales son el pan de todos los días en América Latina, y esto va in crescendo a medida que el populismo de izquierda se consolida en la región.
Este avance comenzó con el ascenso de Hugo Chávez en Venezuela, en 1998, y luego el de Portillo en Guatemala, Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, Lucio Gutiérrez en Ecuador y, podríamos añadir, la fuerza electoral que están aunando Alan García en el Perú y Evo Morales en Bolivia. Sin llegar a los extremos de Chávez, lo mismo se percibe en las políticas implementadas por Fox en México y Toledo, en Perú.
El futuro del capitalismo en la región depende de que hechos como los que se viven en Venezuela no se repitan en otros países. La propiedad privada y los derechos contractuales deben estar protegidos por los instrumentos jurídicos garantizados por el Estado. Querer implementar ahora revolucionarias “reformas agrarias” al más puro estilo soviético es un retroceso inaudito que debe ser condenado urgentemente por toda la comunidad internacional.
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