El sacerdote católico José Conrado Rodríguez Alegre, de la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús en la Arquidiócesis de Santiago de Cuba, ha escrito y hecho pública una Carta Abierta al dictador cubano Raúl Castro Ruz. En el 2008 su parroquia fue objeto de un violento operativo perpetrado por agentes policiales y turbas pro gubernamentales, acción que el sacerdote calificó entonces como “una pachanga terrorista”
Según portal “Desde Cuba”
Según la misiva, que empieza con un “Estimado Sr. presidente”, el sacerdote santiaguero recuerda una carta anterior dirigida al hermano, el “Doctor Fidel Castro”, donde le explicaba que las razones de entonces (hace 15 años) se repiten, lo que le obliga a hacer esta nueva carta “como un deber a la Patria”. Para el sacerdote la difícil situación económica mantiene a los cubanos “sumidos en la tristeza y la desesperanza” y “la sobrevivencia a todo precio” es lo que obliga a los jóvenes intentar abandonar el país.
Para el sacerdote culpar de todo “al enemigo” e “incluso a los amigos”, es una “cómoda pero engañosa salida” al problema, refiriéndose al embargo y a la caída del bloque comunista en Europa del Este.
José Conrado asegura en su carta, que la reciente elección de un ciudadano negro como presidente de los Estados Unidos “antiguamente reconocido como racista y violador de los derechos civiles de los negros”, demuestra que “el mundo está cambiando”. Así como también la “ayuda generosa, desinteresada e inmediata” de los “hermanos del exilio ante los fenómenos meteorológicos que recientemente han golpeado a nuestro pueblo” por lo que conmina a Raúl Castro a “tener la audacia de encarar esos cambios con nuevos criterios y nuevas actitudes”.
El prelado considera que Cuba “ha reaccionado con valor cuando un gobierno foráneo ha querido inmiscuirse en nuestros problemas nacionales” pero que “cuando se trata de la violación de los Derechos Humanos, no solo los gobiernos, sino hasta las personas individuales, los simples ciudadanos, de dentro o fuera del país, tienen algo que decir”.
En su escrito, el sacerdote dice que también hay que tener la “enorme valentía de reconocer que en nuestra patria hay una violación constante y no justificable de los Derechos Humanos, que se expresa en la existencia de decenas de presos de conciencia y en el maltrecho ejercicio de las más elementales libertades: de expresión, información, prensa y opinión, y serias limitaciones a la libertad religiosa y política” para añadir que “el no reconocer estas realidades, para nada favorece nuestra vida nacional, y nos hace perder el respeto por nosotros mismos, a nuestros ojos y a los ojos de los demás, amigos o enemigos”.
El sacerdote confiesa en su carta su “disgusto y la tristeza” porque el gobierno cubano “ha rechazado, al parecer por razones ideológicas o de diferencias políticas, la ayuda que querían enviar EEUU y varias naciones europeas, para los damnificados por los ciclones” que azotaron el país.
“es la hora de aceptar la ayuda que se brinda, porque esa ayuda revela un fondo de buena voluntad ante el dolor, de solidaridad humana, incluso en aquellos que considerábamos nuestros enemigos. Darle la oportunidad al oponente de ser bueno y de hacer lo justo, puede sacar a flote lo mejor de nosotros mismos, y del otro, haciéndonos cambiar viejas actitudes y curar resentimientos dañinos” dice José Conrado.
Y añade que “nada contribuye más a la paz y la reconciliación entre los pueblos que este saber dar y recibir. La frase de San Francisco de Sales, válida en las relaciones interpersonales, también lo es entre países: ´más moscas se cazan con una gota de miel, que con un barril de vinagre´“.
El sacerdote ve como un “cambio positivo y esperanzador” el “mayor espacio que se le ha dado a CARITAS para ayudar” al pueblo. Y asegura que su carta no es “una lista de quejas y agravios” pues si así lo hiciera “sería muy, muy larga”. José Conrado percibe en Raúl Castro un “hombre sensible” cuando lo vio “conmovido hasta las lágrimas” en el entierro de su esposa Vilma Espín “rodeado de sus hijos y nietos” por lo que apela “a su sentido de responsabilidad, a su bondad” y le anima a “que no tenga miedo, que sea audaz en emprender un nuevo camino diferente en un mundo que está dando tantas señales de cambiar a mejor”.
Finalmente el Párroco de Santa Teresita del Niño Jesús se brinda para estar “en primera fila” si el dictador cubano “decide emprender ese camino de esperanza” y le entrega “su corazón” para “hacer realidad el sueño martiano de hacer una patria ´con todos y para el bien de todos´“.
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