Política

Santa Cruz proclama su autonomía tras semanas de protestas contra el Gobierno boliviano

Después de varias semanas de duras protestas, finalmente Santa Cruz ha proclamado su autonomía. Aunque el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, no la ha aceptado se muestra dispuesto a dialogar.

MESA DISPUESTO A DIALOGAR
Después de dos semanas de protestas que han mantenido al Gobierno de Carlos Mesa
en jaque, ayer la población Boliviana se despertó con la noticia de que la
región de Santa Cruz proclamaba su intención de formar un gobierno
autónomo.

El comité cívico de Santa Cruz (órgano que aúna las
organizaciones empresariales, sociales y sindicales de la región) daba el
anuncio este fin de semana coincidiendo con un multitudinario encuentro en la
plaza principal de la capital. Rubén Costas (presidente del comité cívico) ya
fue aclamado por todos los allí reunidos como nuevo “gobernador” del territorio.
Y no desperdició la ocasión para enumerar todos los motivos que han llevado a
Santa Cruz a buscar su emancipación del Gobierno central. Por ejemplo, Costas
quiso recordar que Santa Cruz representa “más del 25% de la población boliviana”
y, además, aporta “más de la mitad de los impuestos”, sin olvidar, señaló, que
es el puntal de la economía nacional.

Costas alegó ante los presentes
“la indiferencia y el desprecio” de las autoridades estatales y anunció la
convocatoria del “segundo cabildo de este siglo, a realizarse el próximo 28 de
enero, para poner a consideración del pueblo cruceño la conformación del primer
gobierno provisional autónomo del departamento”.

No en vano, Santa Cruz
es la región más próspera de Bolivia. Con una superficie de 370.621 kilómetros
(la más grande del país), genera un tercio del Producto Interior Bruto nacional
(2.300 de los 8.000 millones de dólares totales), merced a la buena marcha de su
agricultura, ganadería y recursos energéticos.

Una iniciativa que viene de lejos

No se trata de
una noticia nueva en Bolivia. El afán de emancipación de Santa Cruz no es de
ahora, sino que se remonta a los últimos años, coincidiendo con su mayor
desarrollo económico.

El punto álgido de sus intenciones de autonomía se
produjo en junio de 2004, cuando miles de personas se citaron en el centro de la
urbe cruceña para reclamar la empancipación. Por su parte, los alcaldes de nueve
de las diez ciudades más importantes del país, legitimados por su reciente
elección firmaron en La Paz una nota de apoyo al orden establecido, a la
democracia y al presidente Carlos Mesa. La crisis estaba servida.

De
hecho, el presidente de Bolivia reconoció a finales de la semana pasada estar
viviendo los momentos más complicados de su mandato (que asumió en octubre de
2003). No obstante, por el momento, Mesa no ha cedido a las pretensiones de
Santa Cruz, aunque sí se ha mostrado dispuesto a iniciar un proceso de
negociación y diálogo. Eso sí, siempre y cuando, los sectores en conflicto dejen
a un lado sus actitudes más radicales.

Y es que, a pesar de que Mesa
aceptó rebajar el aumento de los precios del gasóleo (el carburante más
necesario en la región cruceña), las protestas se han venido radicalizando desde
entonces. Incluso se ha llegado a ocupar varias instituciones públicas y a
bloquear el acceso al aeropuerto internacional de la localidad.

Hoy se
abre una semana crucial para que el presidente de Bolivia logre ahondar en la
crisis o lograr un lento camino hacia la unidad.

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