La buena noticia es que la alarma acerca de un posible, y destructivo, tsunami parece alejarse. La mala es que el seísmo que ayer volvió a sacudir Indonesia con una magnitud de 8,7 en la escala de Richter podría cobrarse la vida de entre 1.000 y 2.000 personas.
Los equipos de rescate se ponen manos a la obra en medio del caos
Los peores temores parecen disiparse. A pesar de registrar una poderosa magnitud
de 8,7, los expertos coinciden a la hora de calificar el terremoto que ayer
volvió a sacudir Indonesia como menos preocupante que el que se cobró en
diciembre más de 300.000 víctimas, y se alejan las alarmas de tsunami de la
zona. Eso no quita que el seísmo que ayer sacudió Indonesia se haya cobrado ya
la vida de unas 450 personas, mientras se calcula que las muertes podrían
ascender a 1.000 o 2.000 sólo en la isla de Nias, las más afectada por el seísmo
por ser la más cercana a su epicentro.
Los servicios de rescate
internacionales y humanitarios ya están trabajando en esta isla, donde
encuentran grandes dificultades por los desperfectos que ha provocado el
terremoto. En la capital de Nias (Gunung Sitoli) hay centenares de edificios
reducidos a escombros, palmeras caídas por las playas y calles desiertas. Según
el vicegobernador de Nias, la situación es “realmente de pánico”. No en vano,
más del 80% de los edificios han sufrido daños y se teme encontrar todavía a
centenares de personas entre los escombros.
Para empeorar aún más las
cosas, uno de los edificios derruidos es el hospital de la capital, por lo que
se está tratando de evacuar a los afectados en helicóptero. Como morgue
improvisada se ha recurrido a la mezquita de Gunung Sitoli, y los equipos
médicos atienden a los heridos en un campo de fútbol. Mientras tanto el miedo se
extiende rápidamente entre la población, por temor a posibles réplicas. Por el
momento, no hay agua ni electricidad, y la mayoría de los supervivientes se
preparan para dormir al raso, pues sus casas se han derrumbado o podrían hacerlo
en las próximas horas.
El presidente de Indonesia, Susilo Bambang
Yudhoyono, ha cancelado la visita que tenía prevista a Australia y viajará en
los próximos días a la zona afectada por el seísmo.
Según datos del
Servicio Geológico de EEUU, este terremoto se produjo a 30,5 kilómetros de
profundidad y su epicentro se situó a 200 kilómetros al noroeste de Sumatra, muy
cerca del lugar donde un terremoto de magnitud 9,0 desató el tsunami que se
cobró la vida de 300.000 personas en diciembre. El seísmo del lunes fijó su
magnitud en 8,7.
Si bien al principio el centro de advertencia del
Pacífico avisó sobre la posibilidad de un “tsunami muy destructivo” y aconsejó
la evacuación de las costas, horas después la alerta fue retirada en Indonesia,
Tailandia, La India y Sri Lanka.
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