Política

Se cumplen cuarenta años de dictadura con un Gadafi crecido ante las humillaciones occidentales

AGENCIAS / AJC. – Este martes se cumplen cuatro décadas del golpe de Estado con el que el estrafalario Muamar Gadafi inició su dictadura. Tras intentar erigirse en el sucesor de Nasser al frente del panarabismo y apostar por el terrorismo socialista árabe, el dictador Libio ha orientado su política exterior hacia África y se ha reconciliado con un Occidente al que humilla a cambio de contratos y suministros energéticos.

MUNDO / Tras décadas de aislamiento

Las semanas previas a los fastos por las cuatro décadas de dictadura de Gadafi han estado marcadas por la humillación a las víctimas del atentado de Lockerbie. El único condenado por la masacre aérea, el terrorista y agente libio Al Megrahi, fue liberado por las autoridades escocesas y recibido con honores de héroe en Libia. Desde Escocia se dijo que la liberación se debía a motivos humanitarios, ya que se trata de un enfermo terminal. Sin embargo, se ha sabido que esta medida estaba incluida en un paquete de acciones destinadas a que el régimen de Gadafi conceda nuevos contratos a la petrolera británica BP.


 


El mismo día en el que se liberaba al terrorista libio, el presidente suizo mostraba al mundo uno de los niveles más bajos de dignidad a los que puede llegar un jefe de Estado. El mandatario helvético, Hans Rudolf Merz, viajaba a Trípoli para humildemente pedir disculpas al dictador libio por el hecho de que su hijo, Aníbal Gadafi, hubiera sido arrestado dos días en julio de 2008 por golpear a sus sirvientas en un hotel de Suiza. Merz, que calificó el arresto como una detención “injustificada”, cedía así ante el chantaje del sátrapa norteafricano.


 


La respuestas de la dictadura libia al arresto de Anibal Gadafi fue cortar el suministro de gas a Suiza (el procedente del país norteafricano supone un 20% del consumido por el alpino) y deteniendo a dos empresarios suizos. Uno de ellos ha tenido que pasar un año entero bajo custodia de la Embajada de su Estado, ya que Gadafi dejó claro que no le dejaría irse mientras Suiza no se disculpara de una manera que el dictador considerara adecuada. Finalmente, logró esa humillación de Merz.


 


Terrorismo anti occidental


 


Todo esto ocurre cuando Gadafi ya está “rehabilitado” ante occidente. Su historial anterior comienza con el golpe de Estado de hace cuarenta años, al que le puso el grandilocuente nombre de Gran Revolución de la Victoria del 1 de septiembre de 1969. En aquel momento, con sólo 27 años, desbancó al pro occidental rey Idris para hacerse él con el poder y comenzar un régimen en el que se combinan socialismo, islamismo y personalismo. Todo ello unido, durante mucho tiempo aunque no ahora, a un nacionalismo panárabe de tipo nasserista.


 


Poco después de la toma del poder, el joven coronel Gadafi se proclama “Hermano Líder y Guía de la Revolución”, título que aún utiliza. Publica su Libro Verde en 1975. Se trata de una peculiar mezcla de socialismo, nacionalismo árabe e islam que da pie a la Gran Yamahiriya (Estado de las masas) Popular Socialista Árabe Libia, nombre con el que rebautizó a su país.


 


Una vez que consolidó con puño de hierro su poder interno, se lanzó a una agresiva política anti occidental en la que la coordinación con terroristas de distinto signo fue uno de los pilares de su acción exterior. En ella cabía desde el apoyo a grupos violentos del África subsahariana hasta la alianza con el IRA de Irlanda del Norte o las facciones más radicales del terrorismo nacionalista y socialista palestino. El régimen de Gadafi, por ejemplo, estuvo implicado en el secuestro del crucero italiano “Achille Lauro” en 1985. Un año después disparó dos misiles scud contra el puerto militar de la isla italiana de Lampedusa, sin cuasar víctimas. Ante esta espiral de violencia por parte de Libia, Estados Unidos bombardeó Trípoli.


 


El apoyo y uso del terrorismo por parte de Gadafi llegó a su paroxismo con el atentado contra un vuelo de la Pan Am cuando sobrevolaba la localidad escocesa de Lockerbie, en el que murieron 259 personas que viajaban en el aparato y otras once en tierra. Las investigaciones apuntaron al régimen dictatorial libio, algo que reconocería posteriormente el propio Gadafi.


 


Nuevo giro de la política exterior


 


A finales del siglo pasado el dictador comenzó un cambio en su política exterior. El panarabismo socialista fue sustituido por el africanismo e inició acercamientos a Occidente. Reconoció su responsabilidad en el atentado de Lockerbie y aceptó pagar compensaciones a las víctimas, la mayoría estadounidenses, al tiempo que renunciaba a la obtención y uso de armas de destrucción masiva. Los agentes libios Al Megrahi y Amin Jalifa Fhimah fueron juzgados en  mayo de 2000 en una base holandesa pero bajo jurisdicción escocesa en virtud de un acuerdo alcanzado con las autoridades libias. Tan sólo el primero de ellos fue encontrado culpable, y se le condenó a cadena perpetua.


 

Sin embargo, ha sido liberado por supuestos motivos humanitarios y recibido como un héroe nacional en Libia poco antes del que se cumplan cuarenta años del inicio de la dictadura. En los fastos por este aniversario participa un Silvio Berlusconi  que mantiene excelentes relaciones con el dictador, al igual que la presidenta filipina Gloria Macapagal Arroyo, el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, y el presidente venezolano Hugo Chávez.

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